En 2017, Jordania hundió un avión C-130 Hercules bajo el mar Rojo: ahora se ha convertido en un arrecife para corales, peces y otros organismos marinos a 16 metros bajo el agua

Un avión militar retirado descansa hoy en el fondo del golfo de Aqaba , frente a la costa de Jordania . No llegó allí por accidente: en noviembre de 2017, las autoridades hundieron un Lockheed C-130 Hercules para convertirlo en un arrecife artificial . Casi una década después, la estructura se ha integrado en el paisaje submarino y sirve de refugio para peces, corales y otros organismos marinos.
El aparato, de unos 30 metros de longitud y con una envergadura cercana a los 40 metros, fue trasladado desde Amán hasta Aqaba antes de su inmersión. El avión quedó sobre un fondo arenoso, aproximadamente a 16 metros de profundidad y a unos 300 metros de la costa. Su ubicación permite que pueda ser visitado por buceadores recreativos, según un informe de la Academia de Buceo de Aqaba.
Un avión convertido en hábitat marina
La transformación del C-130 responde al funcionamiento básico de los arrecifes artificiales. Una estructura sólida colocada en un entorno dominado por fondos arenosos puede aportar superficies donde se adhieran organismos y espacios protegidos que los animales utilizan como refugio.
Antes de hundir el Hercules , se retiraron el combustible, el aceite, la pintura y otros materiales considerados peligrosos. El objetivo era evitar que el antiguo avión militar se convirtiera en una fuente de contaminación y, al mismo tiempo, aprovechar su estructura como nuevo sustrato submarino.
Con el paso del tiempo, el fuselaje, las alas y otra s partes del aparato comenzaron a ser utilizados por la fauna. Los peces se concentran alrededor del pecio y aprovechan sus huecos y zonas de sombra, mientras que corales y otros organismos marinos colonizan el metal. El interior de la aeronave crea pequeños espacios que funcionan como microhábitats.
El pecio del avión hundido en Jornada que sigue cambiando
El C-130 forma parte de una estrategia desarrollada en Aqaba para crear nuevos puntos de interés bajo el agua . La zona cuenta con arrecifes naturales y otros pecios, incluidos vehículos militares hundidos deliberadamente, que combinan la conservación del hábitat con el atractivo para el turismo de buceo.
La posición del avión, a unos 16 metros de profundidad, facilita además su observación. Desde el exterior pueden distinguirse el fuselaje , las alas y la cabina , mientras la vida marina va modificando poco a poco el aspecto original de la aeronave.
El pecio, sin embargo, no permanece intacto. Una tormenta registrada en 2020 dañó partes de su estructura y alteró su apariencia. Lejos de eliminar su función, los cambios dejaron nuevos espacios y superficies que continúan formando parte del entorno submarino.
Así, el antiguo transporte de la Fuerza Aérea Real Jordana ha pasado de mover personas y equipos a permanecer inmóvil en el fondo del mar. Allí, donde antes había una aeronave retirada, ahora existe una estructura colonizada por vida marina y convertida en uno de los pecios más singulares de Aqaba.






