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Adam Smith, economista: "Tan pronto como la tierra se ha convertido en propiedad privada, los terratenientes aman cosechar donde nunca sembraron"

Una reflexión que muchos extrapolan al problema de la vivienda

Carlos Gallego Benito416 palabras

La idea sobre lo privado y lo público es algo que ha mantenido durante siglos a la sociedad enfrentada. Dónde empieza lo propio y dónde lo común se ha convertido en toda una hipótesis filosófica para la que las mejores mentes de la historia siempre han intentado buscar una respuesta.

En este sentido, John Locke, Adam Smith, Friedrich Hayek o Ayn Rand siempre se han mostrado en defensa de la propiedad privada, tanto en cuanto a los bienes propios como los medios de producción.

Enfrente se encuentran opositores como Karl Marx, Friederich Engels o Mijaíl Bakunin, los cuales entienden y defienden que la propiedad privada no solo no es el camino, sino que lo es la eliminación de la propiedad privada del capital y de los medios de producción y defienden la producción autogestionada por el colectivo.

Adam Smith: “El producto del trabajo no siempre pertenece por completo al trabajador”

En este sentido, Adam Smith, economista, reflexiona sobre este hecho, y llega hasta la idea de que la propiedad privada es indispensable para el desarrollo económico, pero entiende que cuando algo es propio, se cuida más que cuando es colectivo.

Esto lo describe a la perfección en su libro ‘La riqueza de las naciones’, donde entremezcla el trabajo con la propiedad privada y reflexiona el impulso humano de intentar sacar rédito de un lugar en el que nunca se ha cuidado su desarrollo: “Tan pronto como la tierra de cualquier país se ha vuelto completamente propiedad privada, los terratenientes, como todos los demás hombres, gustan de cosechar donde nunca han sembrado, y demandan una renta incluso por su producción natural” .

Lo que interpreta Smith es que toda tierra tiene un dueño y los propietarios de las mismas están legitimados a cobrar por su uso en cuanto a terceras personas se refiere. Además, este está justificado, aunque el propietario no haya trabajado previamente la tierra (“gustan de cosechar donde nunca han sembrado”) y pueden beneficiarse de los frutos que el terreno otorga.

Además, esto se relaciona con el trabajo y los medios de producción, entendiendo Smith que “el producto del trabajo no siempre pertenece por completo al trabajador”, y que “una cantidad adicional debe destinarse a los beneficios del capital que adelantó los salarios y proveyó de materiales a dicho trabajo”.

Esta reflexión muchas personas la extrapolan al problema de la vivienda y los grandes tenedores en España y que, pese a lo que muchos consideran, defiende la propiedad privada y el aprovechamiento de la misma.

Adam Smith
Tiramillas

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