Arboristas usan aire supersónico para salvar un árbol de 300 años que sobrevivió a la Revolución Americana y a un rayo
Las decisiones de décadas pasadas ahora pueden suponer su adiós

La naturaleza es caprichosa y, en ocasiones, se puede sobrevivir a todo tipo de acontecimientos increíbles y que a más de uno derrumbaría, pero algo más simple o diseñado para salvarte puede, sin embargo, provocar tu caída. Es el caso de un árbol situado en Eutaw Springs, en Carolina del Sur (Estados Unidos) , que ha sobrevivido a sucesos como la Guerra de Independencia e incluso al impacto de un rayo.
Este roble fue testigo en 1781 de cómo unos 2.000 soldados británicos y otros 2.500 estadounidenses batallaron en Eutaw Springs durante la Revolución Americana, el que se considera como el último celebrado a campo abierto en aquel conflicto. Se estima que un total de 1.461 soldados murieron, resultaron heridos, capturados o se consideraron desaparecidos.
En declaraciones a Associated Press, Aron Landsaw , arborista, cuenta: “Ese árbol probablemente recibió unos cuantos impactos de bala”. Ahora, este experto, junto con otro grupo, trabaja sin descanso para evitar que este árbol de 14 metros de altura caiga, ya que su base está dañada por el paso del tiempo, las inclemencias y el impacto de un rayo hace unos 50 años .
La nueva estructura para salvar un árbol centenario
Hace décadas, como medida de ayuda, envolvieron sus ramas con cadenas y cables de acero . Aquello salvó al roble durante un tiempo, pero el crecimiento ha seguido y, por tanto, esos mismos materiales ahora están derivando en más daños. “Las cadenas y los cables en realidad lo están asfixiando. No puede absorber los nutrientes del suelo ”, explica Landsaw.
Recientemente, con motivo del 250 aniversario de Estados Unidos , Carolina del Sur colaboró con American Battlefield Trust y arboristas de Nueva York para encontrar una solución y evitar la muerte del roble. El método empleado es nada menos que aire supersónico a través de equipos especializados , así como pusieron algas marinas en las raíces para aumentar la salud del árbol.
También se han dispuesto pequeños sistemas de pararrayos, unidos por cables de cobre unidos a una varilla que llega hasta la tierra . Así, en caso de impacto de un nuevo rayo, su descarga recorrerá los cables y acabará disipándose en el suelo. Por último, aún en desarrollo, se va a implantar un nuevo juego de cables sobre las ramas y se retirarán las cadenas antiguas, con el objetivo de que las rachas de viento permitan la flexibilidad del árbol.







