Cierra el bar de un pueblo italiano tras 138 años y los vecinos se unen para volver a abrirlo
El establecimiento era mucho más que un lugar para tomar algo

E n los pueblos pequeños hay lugares que terminan formando parte de la vida de todo el mundo . El bar es uno de ellos. Allí se cruzan vecinos, se cuentan historias, se celebran encuentros y, simplemente, se hace vida. Por eso, cuando el Bar Caffè Basile cerró sus puertas en Pietramontecorvino, un municipio italiano de algo más de 2.000 habitantes , la noticia fue mucho más que el cierre de un negocio.
El establecimiento bajó la persiana el pasado 26 de enero después de 138 años de historia . Durante generaciones había sido un punto habitual de reunión para los vecinos, por lo que su desaparición dejó un vacío difícil de llenar.
Los vecinos dijeron basta tras el cierre
Pero la historia no terminó ahí. Lejos de resignarse a perder uno de los pocos espacios de convivencia que quedaban en el pueblo, los propios vecinos se organizaron para recuperar el local. La iniciativa cuenta además con el respaldo del Ayuntamiento y parte de una idea muy clara: si desaparecen estos lugares, también se pierde parte de la vida de los pueblos.
Bajo el lema “Los pequeños pueblos merecemos existir” , una asociación ha impulsado la reapertura. El nuevo establecimiento se llamará 'Ce vedeme o' cafè', una expresión que puede traducirse como “Nos vemos en el café”, y tiene previsto abrir sus puertas oficialmente el 25 de agosto.
La idea va mucho más allá de recuperar el antiguo negocio. El nuevo espacio contará con juegos, libros compartidos y pequeñas actividades culturales, además de una gestión colectiva . El objetivo es que el local vuelva a tener ambiente y se convierta otra vez en un lugar donde los vecinos puedan encontrarse.
El proyecto refleja una realidad que afecta a numerosos pequeños municipios: cuando cierra un bar, una tienda o cualquier otro negocio que sirve como punto de encuentro, no desaparece únicamente un servicio. También se pierde un espacio de convivencia . En Pietramontecorvino han decidido plantar cara a esa situación y demostrar que, cuando un pueblo se implica, una persiana que baja no tiene por qué ser el final de la historia.







