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Compró un autobús urbano por 1.200 euros y lo ha terminado convirtiendo en su casa: se estacionó en lo alto de la montaña de Madrid y sembró parras, huerto y frutales

Dedicó varios años a transformarlo en una vivienda equipada con todo lo necesario para vivir alejado de la ciudad

Alfonso Pareja339 palabras

J uan Pablo encontró una forma poco habitual de cambiar de vida: compró un autobús urbano en un desguace y lo convirtió en su vivienda. El vehículo terminó instalado en una finca de 10.000 metros cuadrados en la montaña de Madrid, donde buscó tranquilidad.

La compra le costó 1.210 euros, pero la transformación elevó la inversión hasta los 48.000. Durante ocho años, el autobús fue su casa y también una herramienta de trabajo con la que recorrió festivales de España para vender comida. Todo comenzó después de una grave enfermedad y replantearse cómo quería vivir los siguientes años.

De un desguace a una vivienda sobre ruedas: así es el hogar de Juan Pablo

Juan Pablo llegó a pesar 146 kilos y sufrió una pancreatitis que le llevó al hospital. Tras recuperarse, decidió cambiar de rumbo. “Cada vez que me levanto digo: me quedan cuatro días” , explica. Primero vivió en una caravana y, al necesitar más espacio para él y su perro, encontró el autobús en Arteixo (A Coruña). “Me la jugué” , reconoce sobre el viaje hasta la zona montañosa de Madrid.

La adaptación no fue sencilla. El cambio de clasificación y los permisos se prolongaron durante un año y medio. “Tuvieron que cambiar el programa de Tráfico de España para poder sacarme el permiso de circulación” , asegura. La reforma incorporó placas solares, aire acondicionado, lavadora y estufa.

La finca, comprada junto a dos amigos, tenía un pozo y llegó a albergar ovejas y gallinas. “La luz me la proporcionan los paneles solares. El agua, lo que hice fue hacer un pozo” , cuenta. Querían crear un espacio educativo rural para escolares, pero los requisitos administrativos impidieron ponerlo en marcha.

La tranquilidad tampoco fue definitiva. Instaló cámaras y electrificó parte del perímetro para evitar robos, aunque admite que “no vives tranquilo” . Finalmente, vendió el autobús y vivve una nueva etapa en Filipinas , donde quiere impulsar otro proyecto y colaborar con comunidades locales. Su aventura madrileña deja atrás ocho años de vida lejos de lo convencional.

Juan Pablo junto a su autobus Instagram
Tiramillascompróautobús1200

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