Crece un nuevo movimiento de mujeres en Estados Unidos contra el voto femenino: “No vería inconveniente en que solo votara el cabeza de familia”
Algunas fieles ven el voto como una “carga” de la que su marido las libera

Más de un siglo después de que las estadounidenses conquistaran el derecho al voto , en 1920 , una corriente ultraconservadora plantea dar marcha atrás. Lo más llamativo es que entre quienes defienden la idea hay mujeres dispuestas a renunciar a su propia papeleta para que sea su marido quien decida por toda la familia.
La propuesta nace en sectores del cristianismo más tradicionalista , que defienden una estricta jerarquía dentro del matrimonio. Uno de sus focos es una pequeña iglesia reformada de Prescott , en Arizona , dirigida por el pastor Dale Partridge . Allí, algunas fieles describen votar como una “carga” de la que su esposo las libera. El propio Partridge reconoce que derogar el sufragio femenino tiene pocas posibilidades de prosperar, pero confía en que algunos estados conservadores introduzcan restricciones graduales.
La idea ha ganado visibilidad gracias a figuras conocidas . La podcaster conservadora Alex Clark aseguró que no vería inconveniente en que sólo votara el cabeza de familia, y la activista antiabortista Abby Johnson ha defendido el voto único por hogar. La joven Savanna Faith Stone va más allá: sostiene que la inmensa mayoría de las mujeres no quería el derecho al voto y que el feminismo, lejos de liberarlas, las ha “esclavizado”.
El debate llegó incluso al Gobierno cuando el secretario de Defensa, Pete Hegseth, compartió en agosto de 2025 un reportaje de la CNN sobre la congregación del pastor Doug Wilson. En él, un pastor proponía que las familias votaran como un hogar y una feligresa explicaba: “Mi marido es el cabeza de nuestro hogar y me someto a él” . El Pentágono defendió entonces que Hegseth aprecia muchas de las enseñanzas de Wilson.
Críticas desde la propia fe
Las reacciones no se hicieron esperar. Doug Pagitt, pastor progresista y director de la organización Vote Common Good, calificó estas posturas como propias de “pequeños grupos marginales de cristianos” y consideró “muy inquietante” que un alto cargo las difundiera.
Por el momento, se trata de un movimiento minoritario y no existe ninguna iniciativa legal para retirar el voto a las mujeres, protegido por la 19.ª Enmienda de la Constitución.






