El emotivo triunfo de Teresa, la jubilada de 72 años que dormía en un banco tras ser desahuciada: consigue un piso municipal por 90 euros al mes
La vecina malagueña, enferma de cáncer, abandona la calle gracias a una vivienda social adjudicada por el Ayuntamiento

La historia de María Teresa Tirado se ha convertido en el reflejo más crudo pero también más esperanzador de la actual emergencia residencial en las grandes ciudades españolas. A sus 72 años y lidiando con una grave enfermedad oncológica , esta vecina de Málaga se vio arrastrada a pasar todo el verano durmiendo en un banco de la vía pública tras sufrir un duro desahucio el pasado mes de junio .
Su situación de absoluta vulnerabilidad saltó a la primera plana informativa después de alzar la voz con valentía en el Pleno del Ayuntamiento municipal para denunciar la imposibilidad de conectar su máquina de oxígeno en plena calle, una circunstancia dramática que conmovió profundamente a la opinión pública y desató una intensa ola de solidaridad ciudadana en toda la región andaluza.
Tras semanas de visibilizar su drama personal y reclamar una solución institucional urgente , la presión social y su constante activismo han dado finalmente sus frutos. El consistorio malagueño le ha adjudicado oficialmente una vivienda protegida de segunda ocupación compuesta por dos dormitorios, un hogar largamente anhelado que le permitirá recuperar la dignidad y la tranquilidad que le arrebataron los impagos y la especulación salvaje del mercado de alquiler actual.
Un alquiler social adaptado a sus ingresos
El nuevo inmueble adjudicado a la malagueña cuenta con un coste mensual aproximado de unos 90 euros , una tarifa profundamente bonificada y adaptada a los estrictos parámetros de los parques públicos destinados a familias que se encuentran en riesgo de exclusión social severa.
Pese a respirar aliviada con las llaves de su nueva casa en la mano tras tantos meses de sufrimiento en la intemperie, Teresa ha querido recordar con rotundidad que miles de personas continúan atravesando calvarios similares , exigiendo a las administraciones públicas mucho más esfuerzo, empatía y recursos estructurales reales para erradicar de forma definitiva el sinhogarismo y garantizar el derecho constitucional a una vivienda digna para todos los ciudadanos en la capital de la Costa del Sol.







