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Los errores más frecuentes al guardar la ropa de verano que pueden estropearla

Guardar la ropa de verano sin limpiarla bien, con humedad o demasiado comprimida puede provocar malos olores, deformaciones y daños en los tejidos

Javier Fernández Borrell601 palabras

El cambio de armario marca el final de la temporada estival y la llegada de las prendas de otoño, pero también es el momento de preparar correctamente la ropa que no volveremos a utilizar durante varios meses. Un almacenamiento inadecuado puede hacer que una prenda aparentemente en buen estado aparezca con manchas, malos olores o deformaciones cuando llegue el momento de recuperarla.

Desde El Corte Militar, sastrería histórica de Madrid, señalan algunos de los errores más frecuentes que se cometen al guardar el vestuario de verano y ofrecen varias recomendaciones para evitar que las prendas se deterioren durante los meses que permanecen almacenadas.

No basta con que la ropa parezca limpia

Uno de los errores más habituales es guardar prendas que parecen limpias sin revisarlas antes. Una camisa utilizada durante unas horas puede conservar restos de sudor, cosméticos o perfume que no resultan visibles a simple vista. Con el paso del tiempo, estos residuos pueden provocar cercos o amarillear el tejido. Por ello, conviene prestar especial atención a zonas como cuellos y axilas y lavar cada prenda siguiendo las instrucciones de su etiqueta antes de guardarla.

Otro aspecto fundamental es asegurarse de que la ropa está completamente seca. La humedad que queda atrapada en cinturillas, bolsillos o costuras puede favorecer la aparición de malos olores y moho. También es recomendable dejar que las prendas se sequen y se enfríen por completo después de haberlas planchado con vapor antes de almacenarlas.

La bolsa de la tintorería no es para guardar la ropa

Aunque puede parecer una solución práctica, las bolsas de plástico de la tintorería están pensadas para transportar las prendas, no para conservarlas durante meses. En el caso de trajes, americanas o vestidos, es preferible utilizar fundas transpirables y mantenerlos en un espacio seco.

También es importante elegir correctamente qué prendas se cuelgan. No toda la ropa debe permanecer en una percha durante meses. El punto y otras prendas que pueden ceder con su propio peso corren el riesgo de alargarse o deformarse, por lo que es mejor guardarlos doblados. En cambio, las prendas que sí necesitan colgarse deben utilizar perchas adecuadas que sujeten correctamente los hombros y la estructura de la prenda. Las demasiado finas pueden dejar marcas y alterar su forma.

No hay que llenar cajones y cajas a presión

Otro error frecuente es intentar aprovechar hasta el último centímetro del espacio disponible. Comprimir demasiado la ropa puede generar pliegues muy marcados y deformar las prendas estructuradas. Tampoco las bolsas de vacío son apropiadas para todo tipo de vestuario y conviene evitarlas especialmente en americanas y otras piezas delicadas. La ropa debe quedar colocada sin forzarla y con espacio suficiente para conservar su forma.

Además, los zapatos y cinturones deben almacenarse por separado. Las suelas pueden trasladar suciedad a los tejidos, mientras que las hebillas pueden enganchar o marcar las prendas. Antes de guardar el calzado, debe estar limpio y completamente seco y, siempre que sea posible, protegido para que conserve su forma.

El momento de guardar la ropa también sirve para repararla

El último error consiste en aplazar los pequeños arreglos. Un botón flojo, una costura abierta o un bajo descosido pueden quedar olvidados durante meses si se guarda la prenda sin revisarla. Reparar estos desperfectos antes de cerrar las cajas o llenar el armario permite recuperar la ropa en buenas condiciones cuando vuelva la temporada de verano. De esta manera, el cambio de armario no solo sirve para hacer sitio a las prendas de otoño, sino también para asegurarse de que el vestuario que queda guardado estará listo para volver a utilizarse cuando llegue el buen tiempo.

Los errores más frecuentes al guardar la ropa de verano. GLOBE COMUNICACIÓN
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