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Fue al hospital por unas molestias y los médicos descubrieron que llevaba 20 años con un termómetro dentro del abdomen

Un hombre de 32 años había tragado accidentalmente un termómetro de mercurio cuando tenía 12 años y los médicos lo encontraron alojado en el duodeno

Iria Grandal503 palabras

Un hombre de 32 años acudió a un hospital de Wenzhou , en la provincia china de Zhejiang, por unas molestias abdominales y terminó descubriendo que llevaba dos décadas con un termómetro dentro del cuerpo. El paciente, identificado como Wang, había tragado accidentalmente el objeto cuando tenía 12 años y nunca llegó a contárselo a sus padres por miedo. El caso fue recogido por South China Morning Post en abril de 2026.

Wang acudió al Hospital Afiliado de la Universidad Médica de Wenzhou después de comenzar a sufrir dolor abdominal. Los médicos realizaron las pruebas correspondientes y encontraron un objeto extraño alojado en el duodeno, la primera parte del intestino delgado.

Las imágenes mostraron que se trataba de un termómetro de mercurio . El paciente recordó entonces un episodio ocurrido cuando todavía era un niño: había ingerido accidentalmente el termómetro a los 12 años, pero el miedo a contárselo a sus padres hizo que guardara silencio. Como después del incidente no había sufrido síntomas importantes, con el paso del tiempo terminó olvidando lo ocurrido. Dos décadas más tarde, aquel objeto seguía en su organismo.

El termómetro podía provocar una perforación

El hallazgo no era simplemente una curiosidad médica. Los especialistas comprobaron que la punta del termómetro estaba presionando directamente contra la pared intestinal , lo que suponía un riesgo de perforación y de una hemorragia interna grave. Además, el hecho de que se tratara de un termómetro de mercurio añadía otro peligro. Si el cristal se hubiera roto, el contenido podría haberse liberado dentro del organismo.

Los médicos decidieron intervenir para retirarlo. La extracción se realizó con mucho cuidado y el procedimiento duró alrededor de 20 minutos, según las informaciones difundidas sobre el caso. El termómetro salió prácticamente intacto después de haber permanecido aproximadamente 20 años en el cuerpo del paciente . Sus marcas de medición, eso sí, se habían desgastado con el paso del tiempo.

El caso resulta especialmente llamativo porque el hombre pudo pasar buena parte de su vida sin saber que aquel objeto seguía dentro de él. La ausencia inicial de síntomas hizo que el episodio de su infancia quedara olvidado hasta que unas molestias abdominales llevaron a los médicos a realizar una exploración.

Un objeto que no desapareció durante 20 años

La historia también pone de manifiesto que un objeto ingerido accidentalmente no siempre atraviesa el aparato digestivo y termina siendo expulsado. Dependiendo de sus características, algunos cuerpos extraños pueden quedar retenidos y provocar complicaciones.

De hecho, existen otros casos documentados de objetos que permanecieron durante años en el aparato digestivo . En 2026, un caso publicado en American Journal of Case Reports describió a un hombre que tenía alojado en el aparato digestivo un cepillo de dientes de 18 centímetros que había ingerido accidentalmente 20 años antes.

En el caso del hombre de Wenzhou, la extracción llegó antes de que el termómetro provocara una perforación intestinal. Después de dos décadas, aquello que comenzó como un accidente infantil terminó convirtiéndose en un hallazgo médico tan insólito como potencialmente peligroso.

Termómetro de mercurio EFE
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