Japón rompe una barrera histórica con más de 100.000 personas con 100 años: hay un motivo oculto detrás de esta excepción científica
El envejecimiento de la población refleja el aumento de la esperanza de vida

J apón acaba de superar una cifra que hace apenas unas décadas parecía extraordinaria. Más de 100.000 personas que viven actualmente en el país han cumplido ya los 100 años, según los últimos datos publicados por las autoridades niponas. En concreto, el recuento alcanza las 107.677 personas, una cifra que vuelve a situar a Japón como uno de los países con mayor proporción de población longeva del mundo.
El dato tiene, además, un marcado componente femenino. Casi nueve de cada diez centenarios son mujeres, mientras que entre los ciudadanos de mayor edad destacan Kishimoto Fuyo, de 114 años, y Kato Hikaru, de 112. El incremento de la esperanza de vida ha sido constante durante décadas, aunque detrás de este fenómeno también existe una transformación demográfica que preocupa cada vez más al Gobierno.
Vivir más años mientras nacen cada vez menos niños
La longevidad japonesa suele relacionarse con distintos aspectos de la vida cotidiana. La alimentación tradicional, basada en buena medida en pescado, arroz y verduras, aporta una combinación diferente a la de las dietas occidentales más ricas en grasas saturadas. También influye la actividad física que mantienen muchas personas incluso durante la vejez. Caminar habitualmente, desplazarse en transporte público o practicar ejercicios de movilidad forma parte de la rutina de numerosos mayores.
El problema aparece cuando el aumento de la esperanza de vida coincide con un descenso continuado de los nacimientos. Los mayores de 65 años representan ya alrededor de tres de cada diez habitantes y las previsiones apuntan a que la proporción seguirá creciendo durante las próximas décadas. Mientras tanto, la fecundidad se encuentra en mínimos históricos, con apenas 1,14 hijos por mujer .
Las consecuencias demográficas podrían ser todavía mayores en el futuro. Las estimaciones oficiales sitúan la población japonesa en unos 87 millones de habitantes para 2070, frente a los 128 millones que llegó a alcanzar en 2008. La menor natalidad, los cambios sociales y el elevado coste asociado a formar una familia dificultan el relevo generacional.
La evolución resulta especialmente llamativa si se compara con los primeros registros. En 1963, Japón contabilizaba únicamente 153 personas centenarias . La cifra pasó de los 1.000 en 1981 y superó los 10.000 en 1998. Ahora, más de seis décadas después, el país ha cruzado por primera vez la barrera de los 100.000.







