José Saramago, escritor portugués Nobel de Literatura: “Es una estupidez perder el presente solo por el miedo de no llegar a ganar el futuro”
Esta es una de las reflexiones más conocidas del autor

Hablar de José Saramago es más que hablar de literatura o de sus numerosas obras. Hablar de José Saramago es hablar de filosofía, de la vida, del ser humano y de sus relaciones. Reflexiones a lo largo de su obra que le llevaron a ganar el Premio Nobel de Literatura en 1998 .
Este escritor portugués que antes trabajó como mecánico, traductor y periodista, se convirtió en un referente literario gracias a sus obras en las que en cada una de ellas dejaba reflexiones sobre la sociedad, las relaciones o el paso del tiempo. Citas que, a pesar de los años, siguen estando más vigentes que nunca y nos invita a pensar sobre el ritmo de vida que llevamos actualmente, sobre las exigencias de una sociedad en la que parece que tenemos que tener todo planeado y ser mejores que el vecino.
La reflexión de Saramago sobre el tiempo y la vida
En su gran obra La Caverna , publicada en el 2000, encontramos la frase más conocida a nivel mundial del portugués: “Es una estupidez perder el presente solo por el miedo de no llegar a ganar el futuro”. Con ella, Saramago nos invita a reflexionar sobre nuestro tiempo en la tierra, a disfrutar el aquí y ahora. “Estamos perdiendo el presente y no nos damos cuenta de que un futuro mejor es solo una posibilidad. No debemos pensar que cuando lleguemos a ese futuro lo tendremos", recalcó el autor en una entrevista un año después de la publicación del libro.
“ Ser joven se ha convertido como algo de superstición : ‘hay que mantenerse joven’ y vemos ahora a varios adultos haciendo cosas totalmente ridículas para verse joven. ¿Por qué no se habla de la vejez?”, reflexionó.
Con todo ello, Saramago reflexionaba sobre la mala costumbre que tiene la sociedad de vivir pensando en el futuro , en lo que vendrá y perder ese tiempo en lugar de aprovechar el presente.
Este escritor portugués nació el 16 de noviembre de 1922 en Azinhaga, un pueblo a cien kilómetros de Lisboa. Su apellido proviene de un apodo familiar, ya que saramago es una planta silvestre cuyas hojas servían para alimentar a los más pobres.
Antes de ser escritor, se formó como mecánico y trabajó varios años en un talle r para posteriormente dedicarse al periodismo y la traducción. Logró ser subdirector del Diário de Notícias, pero tras un golpe político fue destituido, lo que le llevó al camino de la literatura.
La Academia Sueca destacó su capacidad para «volver comprensible una realidad huidiza, con parábolas sostenidas por la imaginación, la compasión y la ironía». El portugues falleció el 18 de junio de 2010 en la locadlidad espaola de Tias a causa de una leucemia.






