Lucía, 27 años, deja Madrid y compra una casa en una aldea gallega por 6.000 euros: "Me siento menos sola aquí"
La joven madrileña se instaló en una pequeña aldea de Ourense, donde rehabilita una casa centenaria, cultiva sus propios alimentos y cría animales

Dejar atrás Madrid , comprar una casa centenaria por 6.000 euros y empezar una nueva vida en una pequeña aldea gallega . Es el cambio que decidió emprender Lucía , una joven de 27 años que cambió el ritmo de la capital por la tranquilidad del campo y un proyecto basado en la autosuficiencia. Su historia, recogida por distintos medios de comunicación, refleja una de las alternativas que algunos jóvenes encuentran frente al coste de la vida y el ritmo de las grandes ciudades.
Lucía nació en Madrid y trabajaba en discotecas antes de tomar la decisión de marcharse. Según contó, llegó un momento en el que sintió que necesitaba cambiar de rumbo. " Tenía 24 años y venía del trabajo y me vi atrapada . Llevaba ya muchos años en la misma casa y dije: 'Si no pruebo ahora no voy a probar nunca'. Soy joven y si me arrepiento puedo volver", explicó sobre los motivos que la llevaron a abandonar la capital.
Su destino fue una pequeña aldea del municipio de O Irixo , en Ourense , donde viven apenas unos pocos vecinos. Allí comenzó alquilando una vivienda por 100 euros al mes durante dos años. Después, cuando decidió que quería quedarse, compró la propiedad por 6.000 euros, descontando las cantidades que ya había abonado por el alquiler. La operación incluía también varias fincas.
Una casa sin techo, luz ni agua que ha ido rehabilitando
La vivienda estaba lejos de encontrarse en condiciones para entrar a vivir. Cuando llegó, no tenía techo, electricidad ni agua . "La cocina tenía vistas a las estrellas", recordó en la entrevista. Lucía comenzó entonces a rehabilitarla prácticamente por su cuenta, pese a que, según reconoció, al principio no tenía conocimientos suficientes para afrontar todos los trabajos.
Su nueva vida también gira alrededor del huerto y los animales . En la finca tiene pollos, vacas y cabras , y busca avanzar hacia un modelo que le permita depender cada vez menos de las compras externas. Explicó que destina alrededor de 50 euros al mes a la compra del supermercado , mientras que el gasto en sus animales ronda los 150 euros mensuales.
La joven también destaca el cambio en sus relaciones personales. Frente al anonimato que experimentaba en Madrid, asegura que en la aldea ha encontrado una comunidad mucho más cercana. " Me siento menos sola aquí que en Madrid . Deberíamos de volver a los pueblos y a la cooperación. Conozco a mis vecinos y en Madrid no conocía al que vivía en la puerta de al lado y me paro a hablar con ellos", afirmó.
Lucía reconoce que el cambio de vida es importante, pero considera que ha encontrado el lugar en el que quiere desarrollar su proyecto personal . Su experiencia combina la rehabilitación de una vivienda abandonada, la recuperación de terrenos y la búsqueda de una mayor autonomía alimentaria, además de una apuesta por contribuir a mantener vivo el medio rural.







