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Manuel, inquilino: "Me rechazaron para alquilar un piso porque tenía perro"

Manuel Piñar contó a El País las dificultades que encontró para encontrar una vivienda de alquiler que aceptara a su mascota

Iria Grandal475 palabras

Encontrar una vivienda de alquiler puede convertirse en una dificultad añadida para quienes conviven con animales de compañía. Es el caso de Manuel Piñar Ibáñez , un joven de Granada de 29 años que contó a El País cómo en varias ocasiones ha sido rechazado por propietarios al buscar una vivienda por tener un perro .

Piñar vive con Rufo , un perro salchicha de cinco años. Según explicó al diario, cuando busca una vivienda comprueba primero si el anuncio especifica que se admiten mascotas y, cuando no aparece esa información, contacta directamente con el propietario. "Me han rechazado muchas veces solo por tener perro", relató a El País.

Uno de los casos que contó resulta especialmente llamativo. El propietario vivía en el piso superior y tenía tres gatos . Según relató Piñar, el casero rechazó su solicitud porque consideraba que sus animales podían ponerse nerviosos con los ladridos del perro. "Me dijo que se ponían nerviosos con los ladridos y que no quería comprometer el bienestar de sus mascotas por la mía", explicó al periódico.

Solo una parte de los pisos acepta mascotas

El caso de Manuel se enmarca en una dificultad más amplia para los inquilinos que tienen animales . Un rastreo realizado por El País en Idealista encontró alrededor de 11.000 viviendas que indicaban que aceptaban mascotas sobre un total de 82.500 anuncios analizados, lo que suponía aproximadamente un 13% de la oferta en ese momento.

El porcentaje era mayor en algunas grandes ciudades. Barcelona encabezaba el listado con alrededor del 21% de los anuncios, seguida de Madrid , con un 17%, y Málaga , con un 15%. La situación variaba considerablemente entre provincias, con algunos territorios en los que menos del 5% de las viviendas anunciadas indicaban que aceptaban animales.

Los propietarios consultados por el periódico señalaban principalmente dos preocupaciones al aceptar inquilinos con mascotas: los posibles desperfectos y el ruido . El reportaje recoge que los animales son percibidos por algunos caseros como un riesgo añadido , aunque también apunta que los daños ocasionados por mascotas no necesariamente superan los provocados por otros inquilinos.

En el caso de Piñar, la búsqueda terminó resolviéndose cuando encontró un propietario dispuesto a alquilarle la vivienda después de comprobar que el contrato incluía una cobertura específica frente a posibles daños ocasionados por el perro . Aun así, el proceso le obligó a descartar numerosas viviendas. "Me costó muchísimo encontrar algo que se adaptara a mí y que además aceptara a Rufo", explicó.

La legislación española deja un margen importante a los propietarios para establecer las condiciones del alquiler respecto a la presencia de animales, por lo que la aceptación de mascotas sigue dependiendo en buena medida de las condiciones pactadas en cada contrato. La situación convierte la búsqueda de vivienda en un problema adicional para los hogares que conviven con perros o gatos .

Imagen de recurso de una persona con un perro. Pixabay.
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