Máxima tensión en Sol: enfrentamiento entre manifestantes y acampados mientras una cadena humana se une al grito de “aquí están los antifascistas”
Con la población en el centro de Madrid por el desfile del Día de la Hispanidad, los altercados se intensifican

L a Puerta del Sol vuelve a convertirse en escenario de tensión en torno a la acampada por el derecho a la vivienda. Los manifestantes han respondido a las amenazas de grupos de ultraderecha con cánticos y una cadena humana para impedir que accedan al interior del campamento, instalado en la céntrica plaza madrileña.
“Aquí están los antifascistas” ha sido una de las consignas coreadas por los asistentes, que han tratado de cerrar el paso ante la posibilidad de que se produjeran enfrentamientos. La situación ha obligado a reforzar la vigilancia policial en los accesos, con el objetivo de mantener separados a los distintos grupos y evitar que la tensión vaya a más.
Una cadena humana para impedir el acceso a la acampada
Los episodios de tensión se enmarcan en el enfrentamiento entre los participantes en la protesta por la vivienda y grupos contrarios a la acampada. En anteriores jornadas, integrantes de colectivos de ultraderecha intentaron aproximarse a Sol, mientras los acampados y otros manifestantes se organizaron para proteger el espacio.
Los gritos de “No pasarán” y “Fuera fascistas de nuestros barrios” también se han escuchado durante las movilizaciones. La presencia de agentes antidisturbios en los alrededores ha sido clave para contener la situación y evitar que los grupos llegaran a encontrarse directamente.
La acampada continúa vinculada a las protestas por la crisis de la vivienda y al desahucio de Maricarmen Abascal , una mujer de 87 años, cuyo caso ha generado una fuerte movilización social. Desde entonces, la Puerta del Sol se ha convertido en el principal punto de encuentro de quienes reclaman medidas para garantizar el acceso a una vivienda digna.
La tensión política y social alrededor del campamento mantiene la atención sobre el centro de Madrid. Los manifestantes buscan preservar la acampada, mientras las autoridades deben gestionar la seguridad de una plaza por la que pasan diariamente miles de personas.






