El príncipe Harry confiesa su depresión tras dejar la realeza: "Me volví inútil"
El duque de Sussex participó en la MasterClass titulada ‘Redefiniendo el duelo: Desarrollando la resiliencia a través de la pérdida’

El príncipe Harry ha revelado públicamente que cayó en una depresión tras abandonar sus funciones en la familia real británica en 2020. El duque de Sussex detalló que el drástico cambio de vida y la repentina pérdida de la tensión constante a la que estaba acostumbrado afectaron gravemente su salud emocional .
Durante su participación en la MasterClass titulada ‘Redefiniendo el duelo: Desarrollando la resiliencia a través de la pérdida’, junto a la neurocientífica Mary-Frances O'Connor, explicó que, tras mudarse a Canadá, su cuerpo experimentó un fuerte bajón de la hormona del estrés a los dos o tres días. Al estar acostumbrado a vivir en un estado de alerta permanente, su cerebro no supo cómo reaccionar ante la tranquilidad.
El príncipe Harry se sincera: “Era como si necesitara estrés para que la adrenalina me permitiera funcionar”
“Me volví inútil. Era como si necesitara estrés para que la adrenalina me permitiera funcionar, porque me volví inútil en casa” , detallaba el hermano del príncipe Guillermo, asegurando que sintió que no podía desenvolverse con normalidad sin esa presión. Dicho esto, aclaró que este bache depresivo inicial y la crisis de identidad duraron alrededor de dos semanas.
Finalmente, el príncipe Harry también reveló que durante sus últimos años en activo sufrió graves ataques de pánico antes de los compromisos públicos ; el simple hecho de ponerse el traje y la corbata lo hacía sentirse "completamente asfixiado". Durante la misma charla, vinculó esta dependencia al estrés crónico con el trauma reprimido por la muerte de su madre, la princesa Diana , cuando él tenía solo 12 años.
Exactamente, confesó que no volvió a llorar durante casi 20 años tras el entierro y que llegó a refugiarse en el Ejército pensando que la disciplina aliviaría su malestar. Explicó además que se sentía culpable o "desleal" si intentaba ser feliz sin ella . Para mantener su equilibrio emocional actual, el duque aplica de manera estricta la "regla de los 10 días" , la cual consiste en no pasar nunca más de ese tiempo alejado de su esposa Meghan Markle y de sus hijos, Archie y Lilibet.







