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Los psicólogos coinciden: las personas que limpian con frecuencia poseen una cualidad muy útil cuando los niveles de estrés aumentan

Ordenar la casa cuando todo se complica puede revelar una característica de la personalidad especialmente útil para afrontar el estrés

Neus Pachon338 palabras

¿Te pones a limpiar cuando tienes demasiadas cosas en la cabeza? Para algunas personas, el estrés no se traduce en quedarse quietas, sino en coger un trapo, ordenar los armarios o dejar la casa completamente recogida. Lo que a simple vista puede parecer una simple afición por la limpieza podría tener una explicación relacionada con la forma de afrontar las situaciones que generan tensión.

Cuando se acumulan las preocupaciones, el trabajo, las dudas o las obligaciones diarias, organizar el entorno puede proporcionar una sensación de control. La psicóloga Laura Blu Casarotti lo resume así: “Siempre existe una correspondencia entre nuestro mundo interior y nuestro mundo exterior”. Según explica, ordenar y limpiar el espacio que nos rodea puede ser una manera de intentar poner también en orden nuestra vida interior.

Así, para algunas personas, recoger la casa después de un día complicado no consiste únicamente en eliminar el polvo o colocar objetos. Puede convertirse en una actividad que permite estructurar los pensamientos y reducir momentáneamente la sensación de caos.

Una cualidad que va más allá de la limpieza

La característica que destaca la especialista es la capacidad de anticipación y organización. Quienes mantienen habitualmente su casa ordenada pueden tender a actuar antes de que las tareas se acumulen y el desorden termine generando una sensación de agobio. Clasificar, organizar espacios, hacer limpieza periódicamente o planificar las tareas son comportamientos relacionados con esa forma de anticiparse.

Esa capacidad puede trasladarse a otros ámbitos de la vida cotidiana, desde la organización del trabajo hasta la gestión de las finanzas o la planificación de un viaje. Sin embargo, la psicóloga también advierte de que mantener el control no debería convertirse en una obligación permanente.

De hecho, la propia noticia recomienda poner límites a esta conducta: en momentos de estrés puede bastar con dedicar entre 15 y 20 minutos a ordenar, sin convertir la limpieza en una actividad interminable. La clave estaría en utilizarla como una herramienta de organización y no permitir que la necesidad de tenerlo todo perfecto termine generando más presión.

Que hay detras de ordenar la casa cuando todo se complica en la vida
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