La razón por la que a los perros les encanta sacar la cabeza por la ventana en el coche: no es para mirar el paisaje
Su potente olfato es el verdadero motivo

E s una imagen que se repite en cualquier carretera: un perro asomado a la ventanilla , con las orejas agitadas por el viento y el hocico apuntando hacia el exterior. Desde fuera puede parecer que está disfrutando de las vistas como cualquier pasajero, pero la realidad es bastante diferente.
Los perros no viven el paisaje como nosotros. Mientras las personas nos fijamos principalmente en lo que vemos, ellos obtienen gran parte de la información que reciben del mundo a través del olfato . Y una ventanilla abierta mientras el coche está en movimiento puede convertirse, literalmente, en una auténtica explosión de estímulos.
Un auténtico festival de olores
El aire que entra en el vehículo transporta olores de todo tipo: otros animales, plantas, comida, personas o lugares por los que el coche acaba de pasar . Para un perro, cada uno de esos aromas aporta información, por lo que sacar el hocico al exterior supone una experiencia mucho más interesante que simplemente contemplar el paisaje.
Su capacidad para detectar olores es muy superior a la humana. Esa diferencia explica por qué algo aparentemente tan sencillo como viajar con la ventanilla abierta puede resultar tan estimulante para ellos . El trayecto se convierte en una sucesión constante de nuevos estímulos que cambian a gran velocidad.
Pero que a los perros les guste hacerlo no significa que sea completamente seguro. Diversas organizaciones especializadas advierten de los riesgos de permitir que el animal saque la cabeza por completo mientras el vehículo circula . Un insecto, una pequeña piedra o cualquier objeto arrastrado por el aire puede provocarle lesiones, especialmente en los ojos.
También existe el riesgo de que el perro intente saltar o que salga despedido durante una frenada brusca . Por eso, los expertos recomiendan transportarlo correctamente sujeto y evitar que pueda asomarse completamente al exterior.
La explicación, por tanto, es mucho menos romántica de lo que parece. Tu perro probablemente no está admirando el paisaje . Está leyendo, a través de su nariz, todo lo que ocurre a su alrededor a una velocidad imposible de imaginar para los humanos.






