Sin tierra ni luz solar: una antigua mina de carbón de Asturias cultiva wasabi en el primer invernadero subterráneo de España
El pozo Carrio, en Laviana, ensaya cultivos de alto valor en una galería que extrajo carbón hasta 2018

Durante más de un siglo, las entrañas de las cuencas mineras asturianas fueron sinónimo de carbón y oscuridad. Cuando las minas cerraron, aquellas galerías parecían condenadas al olvido. Pero en una de ellas ha empezado a brotar una segunda vida inesperada.
Se trata de la galería La Raya , en el pozo Carrio, en Laviana , una explotación propiedad de Hunosa que extrajo carbón hasta 2018 . Su antigua bocamina alberga ahora el primer invernadero subterráneo de España , un proyecto piloto impulsado por el Servicio Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario (SERIDA), la Consejería de Ciencia y la empresa Cantábrica Agricultura.
Las plantas crecen mediante hidroponía , una técnica que prescinde del suelo, con iluminación LED y en un ambiente controlado. Los especialistas destacan que las minas ofrecen unas condiciones de humedad y temperatura muy estables, a salvo del tiempo exterior.
El futuro para las minas: wasabi y guisante lágrima bajo tierra
La instalación cuenta con cuatro zonas de cultivo vertical donde se ensayan brotes, hierbas aromáticas, hojas verdes, rúcula, setas y hongos. Pero las grandes protagonistas son tres especies de alto valor: el wasabi, el guisante lágrima , muy apreciado y con una temporada de cosecha muy corta, y la salicornia , una planta capaz de crecer en ambientes salinos.
“Algunos cultivos como la salicornia y el guisante lágrima se han desarrollado muy bien”, ha celebrado la directora del SERIDA , Mamen Oliván , que también destaca el éxito con el wasabi y los hongos.
El objetivo ahora e s identificar los cultivos más prometedores y aumentar su producción para generar actividad económica. No es una cuestión menor: tras el cierre de la minería del carbón, Asturias busca nuevos usos para miles de kilómetros de galerías subterráneas.
El biólogo Javier Espina , técnico responsable del proyecto, plantea incluso que estas instalaciones puedan servir “a modo de refugio climático” o como banco de pruebas para futuros cultivos en la Luna.







