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Se tomó un descanso en su trabajo para acompañar a su esposa al hospital y cuidar de sus dos hijos: su empresa le descontó tres días de sueldo cuando regresó

La justicia determina que el permiso por conciliación familiar era plenamente legítimo

Neus Pachon310 palabras

Ausentarse del puesto de trabajo para atender una urgencia familiar o acompañar a un familiar directo a una intervención médica no puede convertirse bajo ningún concepto en un castigo económico para el empleado. Así lo ha dejado de manifiesto una firme resolución judicial que ampara de forma nítida el derecho a la conciliación laboral , imposibilitando que las empresas penalicen a sus plantillas cuando ejercen licencias que están legalmente estipuladas dentro del marco regulador.

En este caso concreto, el trabajador se vio obligado a faltar a su puesto durante tres jornadas consecutivas para acompañar a su mujer a una prueba hospitalaria urgente y hacerse cargo de la atención continua de sus dos hijos menores de edad. A pesar de haber notificado la situación con la debida antelación y justificar documentalmente la necesidad del cuidado, la dirección de la compañía reaccionó de manera tajante en el siguiente recibo de salarios: aplicando una deducción directa en la nómina correspondiente a los tres días.

Indemnización de 3.000 euros por daños morales

Lejos de asumir la medida impuesta por la dirección, el afectado decidió acudir a la vía judicial para reclamar el reintegro de las cantidades detraídas de su sueldo y defender la protección legal de su vida familiar. El tribunal interviniente ha fallado de manera categórica a favor del trabajador, determinando que la actuación unilateral de la empresa fue completamente abusiva e improcedente.

La sentencia obliga a la mercantil a devolver de inmediato el importe retenido del salario del empleado. Pero la condena no se detiene ahí: la magistratura ha dictaminado además que la conducta de la compañía vulneró derechos fundamentales, por lo que impone el pago de una indemnización adicional de 3.000 euros por daños morales. La decisión marca así un precedente clave en la defensa de las licencias retribuidas frente a recortes salariales arbitrarios en el ámbito de la empresa privada.

El trabajador se vio obligado a faltar a su puesto durante tres jornadas consecutivas para acompañar a su mujer a una prueba hospitalaria
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