Un vuelo con destino a París se tuvo que desviar en medio del Atlántico de emergencia por un pasajero enfermo: aterrizó a 800 km de su destino
Acabaron tomando tierra en Dublín de madrugada

Cruzar el océano Atlántico en un vuelo transcontinental puede convertirse en una odisea si el tiempo no acompaña. Todos pensamos que, según la aviación civil moderna, ninguna ruta ni itinerario corre riesgo alguno, nada más lejos de la realidad, si el problema está ya dentro del avión. Esto ocurrió a bordo del vuelo AF99 de Air France, cuyo trayecto directo entre Houston y París se vio alterado en plena madrugada.
Mientras la gran mayoría de los pasajeros descansaba a unos 10.000 metros de altitud y la aeronave se aproximaba a la costa europea, saltaron las alarmas en la cabina. Uno de los viajeros comenzó a sufrir complicaciones de salud de extrema gravedad.
Ante un cuadro médico tan grande en mitad del océano, la tripulación no dudó: la prioridad dejó de ser el destino final, pasando a ser salvar la vida de esa persona. “Se trataba, efectivamente, de un pasajero enfermo. Una vez el pasajero fue atendido por los servicios médicos en tierra, el vuelo pudo reanudar su trayectoria hacia París”, señalaron en un comunicado desde la aerolínea.
¿Qué fue lo que hicieron en el avión AF99 de Air France para atender esta emergencia?
Los pilotos emitieron el código transpondedor 7700, una señal internacional que advierte al control del tráfico aéreo que la aeronave necesita preferencia absoluta para maniobrar y aterrizar. Por ello, el Boeing 777-300ER buscó el aeropuerto más cercano, independientemente de la región
El comandante desvió la ruta prevista hacia el punto seguro más cercano: el aeropuerto de Dublín, ubicado a casi 800 kilómetros de París-Charles de Gaulle . El avión aterrizó al amanecer en la capital irlandesa, donde los equipos sanitarios ya esperaban en la propia pista para desembarcar y trasladar urgentemente al paciente.
Una vez atendido, el avión retomó su rumbo y completó el último tramo del viaje sin más contratiempos.



