Jordi Xammar: "No soy consciente de que he hecho historia"
El regatista atiende a MARCA tras sumar ocho podios consecutivos en Mundiales de 470. Además, analiza el camino hacia Los Ángeles 2028 y la lección que aprendió en los de París

Jordi Xammar (Barcelona, 1993) ha entrado en la historia de la vela gracias al bronce conquistado junto a Marta Cardona en el Mundial de 470 celebrado hace unos días en Enoshima (Japón), en la misma sede en la que hace cinco años ganó también el bronce olímpico . La medalla de este año supone un hito que sólo han logrado dos regatistas en todo el mundo: ocho podios consecutivos en Mundiales. El español (dos oros, tres platas y tres bronces) y el australiano Mathew Belcher, en su caso entre 2010 y 2017.
PREGUNTA. Ocho Mundiales seguidos en el podio. Sólo usted y Belcher lo han logrado en todas las clases de vela. ¿Es consciente de que ha hecho historia?
RESPUESTA. La verdad es que no lo soy. No tenía ni idea ni lo tenía en mente. Curiosamente me lo dijo el entrenador del equipo inglés cuando fuimos a felicitarles. Él fue mi entrenador para los Juegos de Tokio. Estoy muy contento porque toda mi carrera deportiva he trabajado mucho la regularidad y esto es la prueba.
P. ¿Cuál es el secreto para mantenerse tanto tiempo en la élite y con tres tripulantes diferentes (Nico Rodríguez, Nora Brugman y Marta Cardona?
R. El secreto es que somos el equipo que más pelea cada metro y cada punto de cada regata. Nos lo dicen nuestros rivales. Durante ocho años hemos tenido muchos días malos, pero hemos sido capaces de minimizar los daños. Cuando estamos atrás en las regatas nuestro nivel de intensidad es incluso mayor que cuando estamos delante. No importa ser el primero, tercero o el 25. Y si somos el 25, hay que convertir ese puesto en un 12. Es decir, hay que trabajar las regatas malas.
P. La gente ve las ocho medallas pero no los sacrificios que hay. Ahora, por ejemplo, es padre y se pierde muchas cosas de sus dos hijos.
R. Detrás de cada medalla hay muchos sacrificios. Cuanto más hablo con deportistas de otras disciplinas, más me doy cuenta de lo dura que es la vela. Nosotros, además de competir, preparamos el material, cargamos los barcos, hacemos el trabajo en el barco para que esté impoluto… Pasamos una media de como mínimo 20 días al mes fuera de casa, casi 250 días al año. Es una barbaridad.
Los regatistas olímpicos pasamos una media de casi 250 días al año fuera de casa
P. ¿Fue especial volver a Enoshima?
Sí, muy especial. Todo me recordaba a las emociones que sentí en los Juegos de Tokio en 2021. Fueron los Juegos que más emociones viví por ser los primeros en los que me jugaba una medalla. Es una sensación de estar vivo brutal.
P. Conociéndole, ¿este bronce mundial le ha sabido a poco?
Sí. Japón es un sitio de bronces (se ríe). Fue peor resultado que el nivel que mostramos, pero no nos viene mal a dos años de los Juegos para así poder analizar y tener claro en qué tenemos que trabajar.
P. ¿Y en qué van a poner el foco hasta Los Ángeles 2028?
Sobre todo en la velocidad. Los ingleses (campeones mundiales y europeos este año) están más fuertes en ese aspecto. Estamos trabajando con North Sails para quizá ir a su sede a Japón y trabajar con ellos las velas y que así el barco sea más rápido. Además con Marta (Cardona) llevo sólo dos años y hay margen de mejora técnica.
Con los Juegos de París no tengo clavada una espinita sino una espada
P. En 2026 han hecho pleno de podios: cuatro de cuatro. A dos años de los Juegos, ¿Qué balance hace?
Estamos bien, pero podemos estar mejor. Este Mundial nos ha venido muy bien para hacer una hoja de ruta para trabajar nuestros puntos débiles y los que van a ser importantes en el campo de regatas de Los Ángeles.
P. Este verano han estado entrenando allí diez días. ¿Qué les ha parecido?
Después de los de París con tan poco viento (la vela fue en Marsella), los de Los Ángeles prometen ser una pasada con viento fuerte, olas y sol. Es un campo de regatas muy peculiar porque el lado derecho está muy favorecido por el viento y todo el mundo va a luchar por salir por ese lado. Es tan sencillo que se vuelve complejo. Para que la gente lo entienda, en ciclismo tú te pones a rebufo para que te quiten el viento, pero como un barco lo impulsa precisamente el viento, si estás a rebufo te quedas sin él y sin velocidad.
P. Después de lo que pasó en París (cuarto), ¿tiene una espinita con los Juegos?
No tengo una espinita, tengo una espada clavada. Pero esto es deporte. Preferiría tener el oro olímpico aunque esta espada clavada acaba siendo fuego dentro, bueno o malo, que me impulsa en este ciclo.
El oro olímpico es una obsesión, pero no voy a volver a cometer el error de infravalorar una plata o un bronce
P. Dos veces campeón del mundo y dos veces campeón de Europa. Sólo falta el oro olímpico. ¿Se ha convertido en una obsesión o después de lo de París le sirve cualquier medalla olímpica?
Trabajamos cada día para ganar el oro olímpico. Es una obsesión, pero a la vez me intento convencer de que hay que valorar una medalla olímpica sea del color que sea. Creo que ese fue el error que cometí en París por estar obsesionado con el oro. No voy a volver a infravalorar una plata o un bronce olímpicos. Para mí era oro o nada.



