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Tag Team, el Street Fighter de los juegos de mesa

Parecía imposible, pero han llevado la esencia de los juegos de pelea a la mesa de nuestra casa.

Marcos Wagih1110 palabras

¿Q ué ocurre cuando quitamos el mando de la ecuación en un juego de peleas? ¿Y si en lugar de reaccionar en tiempo real a los combos de nuestro rival tenemos que decidir qué hacer antes de saber cómo responderá?

Pues esa es precisamente la premisa de Tag Team, un juego de mesa que lleva las ideas fundamentales de los fighting games a un terreno completamente diferente.

Aquí no hay que reaccionar al botón en el frame exacto ni ejecutar una combinación imposible de medias lunas y cuadrado, círculo, equis y triángulo. Aquí hay que aprender a leer al rival, preparar nuestras acciones y confiar en nuestra cara de póker .

Así es Tag Team, el resultado de llevar un juego de peleas al tablero de nuestra casa.

Ahora bien, no hay que entender Tag Team como una reproducción tal cual de un FG en un tablero . En realidad, es más el sentimiento de trasladar esas sensaciones que hacen que estos títulos sean tan adictivos.

La tensión de enfrentarte tú solo contra alguien que está intentando leerte la mente mientras intentas adivinar cada uno de sus movimientos... He ahí la magia.

Así pues, la diferencia fundamental radica en la manera en la que se desarrolla el combate . Al cambiar la reacción instantánea por la lectura, la previsión y la estrategia, cambia por completo la naturaleza del enfrentamiento.

Ahora bien, ¿cómo es posible eso en Tag Team? En un FG, cuando vemos un ataque, respondemos. Cuando detectamos un fallo, lo aprovechamos. En este juego de mesa se cambia la respuesta inmediata mediante acciones preparadas.

En efecto, se trata de un juego de cartas en el que podemos preparar un set de movimientos y acciones mientras n uestro rival hace exactamente lo mismo en el otro lado de la mesa .

Se podría decir que es como una apuesta continua en la que tenemos que descifrar las posibles acciones de nuestro rival mientras tomamos decisiones y riesgos .

Lo que parecía un ataque perfecto se puede convertir en un mal movimiento porque hemos clavado la defensa y, gracias a esta, encontrar un hueco para responder . Incluso una decisión aparentemente sencilla puede abrir la puerta a una combinación mucho más potente.

Por eso el combate no sucede únicamente cuando las cartas entran en juego . También ocurre en la cabeza de los dos jugadores mientras intentan averiguar qué está pensando el otro. Y ahí es donde Tag Team encuentra su conexión más interesante con los juegos de lucha.

La pelea empieza antes de lanzar el primer golpe

Sobre el papel, es sencillo, y así es. Jugar no es complicado . La curva de entrada y aprendizaje es muy asequible, pero luego esconde una gran profundidad. Una que te hace querer repetir una y otra vez.

En Tag Team, cada jugador dispone de dos luchadores y debe combinar sus cartas para construir su propio mazo de combate . La partida empieza cuando ambos han escogido a sus personajes y han definido su set de cartas.

Esta es una de sus grandes bazas, pues disponemos de 12 luchadores diferentes para combinar . Hay decenas de posibilidades, lo que le da una alta rejugabilidad y un buen grado de personalización.

Cuando juntamos luchadores, se crea un único mazo, y en cada ronda nos toca robar cartas para luego decidir cuáles queremos usar . Lo particular es que las cartas no se resuelven de manera independiente, sino que se juegan en orden para ver cómo se desarrolla el combate.

Es ahí donde entra la lectura, puesto que tenemos que decidir cuándo queremos que aparezca cierta carta . Es complicado, y aunque puede parecer puro azar, no lo es. No al menos cuando has jugado un par de partidas.

Las primeras sí que son más aleatorias, pero cuando vas probando distintos personajes, empiezas a entender cómo funciona cada uno, lo que te permite ejecutar ese juego de lectura del que ya os he hablado.

Y ahí entra uno de los elementos más importantes de Tag Team: el orden de las cartas importa tanto como las propias cartas . Construir un combo es cuestión de preparar el terreno.

El sistema hace que cada nueva carta pueda modificar lo que ocurrirá posteriormente . No se trata simplemente de acumular los ataques más fuertes, sino de conseguir que nuestras cartas trabajen juntas.

Una carta puede estar diseñada para que la siguiente funcione mejor o para aprovechar condiciones del rival . Otras son para seguir secuencias, para protegerse, etc. Al final, cada mazo funciona de una manera u otra.

A medida que avanza la partida, vamos robando nuevas cartas, por lo que cambian nuestras opciones . Cada ronda es diferente y tendremos que adaptarnos a lo que tengamos en mano y al rival.

Teniendo en cuenta que con los 12 luchadores disponibles se pueden formar hasta 66 parejas diferentes, ya os podréis imaginar la de opciones que tenemos. Es uno de los aspectos más destacados de Tag Team, sin duda.

Por eso es simple y complejo. No hace falta conocer todas las combinaciones para empezar a jugar . De hecho, parte del interés está precisamente en descubrirlas durante las partidas.

Cada nueva pareja funciona como un pequeño experimento para comprobar qué ocurre cuando juntamos dos estilos diferentes. Es como un combate que se va construyendo sobre la marcha .

Y todo ello está concentrado en partidas relativamente cortas, algo que encaja perfectamente con la filosofía del juego . Tag Team quiere que terminar un combate no signifique recogerlo todo y darlo por terminado, sino que exista la posibilidad de pensar: «Ahora quiero probar otra pareja».

Ahí está buena parte de su atractivo. No necesitas aprenderte cientos de reglas ni dedicarle una tarde entera para empezar a jugar . Escoges dos muñecos, mezclas sus cartas y a pegarte.

Tag Team, un juego de lucha sin mandos

Al final, Tag Team demuestra que no necesitas trasladar todos los elementos de un videojuego de lucha a una mesa para conseguir una experiencia reconocible . Puedes eliminar los reflejos, los botones y la velocidad de ejecución y conservar una parte esencial del género: intentar leer al oponente.

Por eso me recuerda a Street Fighter, pero sin perder su esencia. Tag Team no es un 1:1 del título de Capcom. Tampoco de Tekken, Dragon Ball FighterZ o Marvel Tokkon. No es Blaz Blue ni Mortal Kombat. No es un Virtua Fighter, un Darkstalker o un Fatal Fury .

Es Tag Team, un juego de mesa capaz de trasladar la esencia de los FG al tablero de nuestra casa, pero sin perder su identidad ni su personalidad . Y sí, es tan divertido como parece.

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