Se acabó: ya no necesito un salón gigante para construir el circuito de mis sueños. Análisis Hot Wheels Infinite Rush
Hemos probado el nuevo juego de la franquicia y os contamos qué nos ha parecido.

H ot Wheels Infinite Rush es uno de esos juegos que te deja sensaciones contrarias. Por un lado, te encanta, pues es de los que entiende perfectamente qué es lo que hace tan especial a la marca.
Los loops, los giros imposibles, los estallidos de velocidad... Quienes se han criado, o bien con los juegos, o bien con los propios juguetes originales, entenderán a qué me refiero. Esa magia sigue ahí , pero...
A veces, por desgracia, incluso una buena idea es incapaz de exprimir todo el potencial de una IP tan potente como Hot Wheels . Por supuesto, todo depende del enfoque y los gustos de uno.
Análisis de Hot Wheels Infinite Rush
¿Eres más de pistas cerradas o de mundos abiertos? Pues quizá ahí tengas la respuesta de si este nuevo Infinite Rush ha sido capaz de aprovechar la esencia de la saga , pues es la gran diferencia respecto a otros juegos anteriores.
En Hot Wheels Infinite Rush nos encontramos con un mundo abierto dividido por islas que ciertamente funciona. La fórmula encaja y las primeras sensaciones son buenas .
El diseño de los escenarios es lo suficientemente bueno como para que te hagas a la idea de que todo forma parte de un gigantesco circuito de juguete . Uno como el que cualquiera de nosotros podría haber montado en casa.
Repleto de loopings imposibles, rampas gigantes y objetos que podemos destrozar de un buen golpe , es llamativo desde el primer minuto. Sin duda, es una propuesta visualmente atractiva. Entra por los ojos desde el minuto 1.
Sucede lo mismo con los vehículos, ya que son una recreación muy fiel de los juguetes originales . Se nota el mimo y el respeto por una franquicia que dice ser mítica en nuestra memoria.
El problema llega un poco cuando entras a la conducción, aunque depende del enfoque . A mí, personalmente, sí que me ha gustado, ya que no soy un jugador especialmente habituado a los títulos de simulación de carreras.
Es por esto mismo que su enfoque en el arcade me entra bien. No es complejo ni ofrece interacciones demasiado profundas. Hay aceleraciones, derrapes y turbos en toda clase de vehículos .
Cada uno tiene, por supuesto, sus propias capacidades , y podemos distinguir entre los especializados en el derrape, los que aguantan más, etc.
El problema está en que esta conducción es bastante más tosca cuando no alcanzas grandes velocidades. C uando el coche acelera es una pasada , pero en marchas más bajas la conducción no es tan fluida. Además, no ofrece grandes desafíos.
No solo eso, sino que no se siente tan espectacular como siempre debería . Un Hot Wheels debe ser algo loco e histriónico, cosa que no siempre se consigue en su mundo en formato.
Y eso que la idea del mundo abierto en realidad funciona. Recuerda un poco a Mario Kart World por la forma en la que se presenta y distribuye. Cada isla tiene su propia ambientación y está repleta de carreras, desafíos, coleccionables, saltos y pruebas de velocidad.
Es divertido, y resulta agradable de explorar, pero no siempre justifica el cambio de formato . Sí, un mundo abierto siempre puede encajar bien, pero en un Hot Wheels lo que queremos es pura velocidad. Lo demás es complementario.
Recoger coleccionables y conducir por su mundo entretiene, sí, pero no está lo suficientemente justificado . No se siente que los aportes que hagan estén basados en Hot Wheels, sino que repite fórmulas previamente vistas.
Eso no le hace perder la identidad. Ni mucho menos. Cuando empiezas a conducir, no hay nada más Hot Wheels que sus curvas . Además, aunque las secundarias pierden fuelle, las actividades y misiones principales sí que tienen esa fuerza que le pedimos.
Las carreras son rápidas , accesibles y aprovechan bien las características de cada isla . Son divertidas y tienen un objetivo claro: ayudarnos a completar la colección. Si hay algo en lo que este juego destaca es en el número de bólidos.
Hay más de 150 vehículos y conseguirlos todos pronto se convierte en uno de sus grandes incentivos . Más todavía si tenemos en cuenta que podemos modificarlos para lograr diferentes mejoras. Coleccionar, probar y encontrar el coche adecuado para cada situación funciona sorprendentemente bien.
Si a esto le sumamos que recupera el editor de pistas de toda la vida, lo cierto es que se nos queda un juego con bastante contenido y con mejoras en la calidad de vida . Es una herramienta con muchísimo potencial, especialmente para quienes disfrutan creando sus propios circuitos.
Para cerrar, no puedo marcharme sin destacar su modo multijugador . Es a lo que más horas le hemos acabado dedicando y es que es realmente sólido tanto en online como en local.
Crossplay incluido, la sencillez de sus carreras y la velocidad a la que se mueven provocan que entre bastante bien . No es frustrante, ya que la curva de aprendizaje te permite competir con incluso buenos jugadores bastante pronto.
También pesa la estructura de contenidos adicionales. El juego tiene un precio de lanzamiento de 49,99 euros y cuenta con pases y contenido descargable , algo que puede hacer que el conjunto resulte menos atractivo para quienes esperen recibir todo el contenido importante de partida.
En definitiva, Hot Wheels Infinite Rush es un buen arcade de conducción y, probablemente, una de las reinterpretaciones más interesantes que podía recibir la franquicia después de Unleashed.
Su mundo abierto aporta libertad, la colección de vehículos funciona y el multijugador es una estupenda opció n para jugar acompañado. Sin embargo, también se queda lejos de explotar todo lo que tenía entre manos.
Las actividades secundarias parecen más bien un relleno para sus buenas carreras rápidas. En resumen, Hot Wheels Infinite Rush es un buen juego . Uno entretenido y divertido, pero con margen de mejora. Pero sí, nos ha gustado.




