Samuráis, demonios, katanas y un poquito de souls. Onimusha: Way of the Sword no reinventa nada, pero sabe bien lo que queremos. Análisis
Ya hemos probado el nuevo juego de Capcom y estas son nuestras impresiones finales.

Es oficial: Capcom solo sabe hacer juegazos. Ya me he pasado el nuevo Onimusha: Way of the Sword y es incluso más de lo que esperaba.
Con una duración aproximada de unas 20 horas (solo la campaña de dificultad), y con una construcción narrativa que lo desliga mayoritariamente de sus predecesores, Way of the Sword nos pone en la piel de una versión 'alternativa' del legendario Miyamoto Musashi .
Ambientado en la época Edo, divide su contenido por fases a las que podemos acceder mediante una suerte de monumentos que hacen las veces de viaje rápido. La historia tiene lugar mayormente en Kioto y sí, es tan sangriento como parece .
* Este análisis está libre de spoilers . Las imágenes utilizadas pertenecen a las primeras horas de juego para evitar revelaros cualquier detalle relevante.
Análisis de Onimusha: Way of the Sword
De buenas a primeras, debo destacar el buen trabajo de optimización realizado —una vez más— por Capcom. En el parche prelanzamiento que he estado utilizando para jugar, ha ido muy fino . Y no, no me ha hecho falta un superordenador.
Con una RTX 3080 y 32 GB de RAM he tenido más que suficiente para disfrutar del juego en calidades altas y a 60 frames por segundo estables. Así pues, en lo técnico me ha respondido con soltura.
Ahora, hablemos sobre su jugabilidad. Lo cierto es que Onimusha: Way of the Sword se siente muy bien con el mando entre las manos . Con el teclado y el ratón no tanto, pero está bien adaptado dentro de las limitaciones de estos últimos.
Dicho esto, ¿qué podemos esperar del combate? Pues lo cierto es que, si has jugado con anterioridad a un Onimusha, recuerda a estos en su esencia, pero con una movilidad muy mejorada .
En términos actuales hablaríamos de un juego de acción y aventura con movimientos viscerales y reminiscencias a un souls-like , pero solo en los bosses . Y es que, aunque pueda parecer lo contrario, Onimusha no es un paseo.
Si bien es cierto que los enemigos básicos que se distribuyen a través de sus mapas cerrados (no es un mundo abierto en donde todas sus secciones están interconectadas) no son demasiado complejos, los jefes finales son harina de otro costal .
De los primeros podemos destacar su buena variedad y su gran diseño, y es que los Genma (así se llaman los monstruos que están asolando el país) son tan repulsivos como escalofriantes .
No destacan por su complejidad, y es que su abanico de movimientos es algo limitado dentro de que hay varios tipos diferentes , pero cumplen bien con su papel.
Podremos enfrentarnos a ellos utilizando, a grandes rasgos, dos tipos de ataque: rápidos y pesados . Los primeros son muy ágiles, pero pueden estamparse fácilmente contra una guardia.
Los segundos son más lentos, y nos dejan algo más desprotegidos, pero tienen la virtud de romper las defensas más férreas . Viene acompañado del ya clásico sistema de esquiva y guardia.
Agrega, eso sí, timings , y es que si esquivas en el momento preciso, realizarás una evasión perfecta que te dejará en ventaja contra el rival. Sucede lo mismo con el bloqueo, que se convierte en un parry que reduce la resistencia enemiga.
Así es. En Onimusha: Way of the Sword los enemigos tienen, principalmente, dos barras: salud y resistencia . Si se agota la segunda, podemos ejecutar un finisher en cadena visualmente espectacular (si hay varios enemigos vulnerables). Y si se agota la primera, pues mueren.
Lo cierto es que, aunque no revoluciona la jugabilidad propia de los juegos de acción con espada ni los souls (no es un souls , importante), se siente muy bien con el mando entre las manos.
No es un machaca-botones, y es que si te limitas a golpear sin ton ni son, vas a acabar dando espadazos en el aire. Mide bien las hit-boxes, las animaciones de combate son atractivas y los golpes se sienten bien .
Cierto es que puede pecar de ser un poquito plano, pero Capcom le da buena sensación de variedad al agregar ataques especiales mediante ítems que podemos ir recolectando y usando a través de una suerte de barra de energía que rellenamos pegando .
Además, luego agrega alternativas como un arco, aunque nuestra espada siempre será nuestro mejor aliado. También podemos interactuar con ciertos elementos del escenario , como tablones de madera que sirven de guardia y podemos patear, o carros que podemos empujar,
Eso y el guantelete Oni, la herramienta que le da sentido narrativo al juego y nos permite obtener recursos. Junto a ciertos elementos de mejora, cada vez que luchamos contra un Genma, este puede soltar esencias de distintos colores . Las rojas son como una moneda del juego para obtener upgrades, las amarillas dan vida, otras rellenan la energía, etc.
Funciona bien cuando lo combinas con el también clásico sistema de flechas (joystick para moverse, flechas para usar o cambiar objetos) y el apuntado. En resumen, Onimusha no innova, pero funciona . Es satisfactorio, divertido y desafiante.
Sí, he dicho desafiante. Antes he dicho que los enemigos básicos no suelen suponer grandes problemas, pero los bosses son harina de otro costal. No todos, pero sí unos cuantos .
Cuando te enfrentas a uno, el nivel de dificultad crece, y lo cierto es que ya no vale con cualquier cosa. Hay que aprender pautas, medir tiempos y gestionar bien tus ataques . No es un Dark Souls, pero tampoco es un paseo.
Lo cierto es que se disfruta, sobre todo porque sus diseños son bastante buenos . Es de lo que más me ha gustado, la verdad, y creo que Capcom ha hecho un gran trabajo en ellos.
Diría, quizá, que hay cierta disonancia. Que los enemigos casuales del mapa sean tan sencillos y los jefes finales suban tanto la dificultad hace que la curva sea un tanto errática . Eso es cierto.
No es un mal mayor, pero sí que puede causar cierto sentimiento de frustración al pasar de un lado al otro . Con calma y paciencia, todo es superable. A mí me mataron varias veces, pero tampoco es que tuviese que reintentarlo 30 veces como con Genichiro. No es ese tipo de juego.
Así pues, y a modo de resumen, el combate es tan notable como entretenido y se siente muy bien . Sucede lo mismo con la ambientación y el apartado gráfico.
Aunque no puedo afirmar que Onimusha sea un espectáculo técnico, se ve bastante bien . No es el juego más puntero del mercado en lo que respecta a texturas, pero mantiene bien el tipo y entra por los ojos.
Goza de una buena dirección artística , y es que su oscura versión de Tokio es de las que dejan huella. La manera en la que interpreta el caos y la destrucción es bastante única. Recuerda mucho a los Onimusha originales.
Aquí la muerte, la tragedia y la destrucción son una constante y el equipo creativo lo escenifica muy bien. No es especialmente gráfico, pero tampoco se corta cuando hay que meter sangre o nos toca partir por la mitad a un enemigo .
Si tuviese que ponerle una pega es que los escenarios podrían haber dado más de sí en lo que respecta a la exploración . El mapeado es bueno, pero como son secciones cerradas, no siempre explotan todo su potencial.
Es más, en una de las primeras zonas estuve dando vueltas de más un par de minutos al terminar de revisar el primer área y volver. En mi primera vuelta, me encontré con una puerta cerrada, así que supuse que tendría que abrirla desde el otro lado .
No fue así. Tras completar la primera sección, tenía que volver a ella para que una cinemática me mostrase a un primer boss reventando esa misma puerta y abriendo un nuevo camino .
Lo encontré relativamente rápido, y no diré que estuve dando vueltas durante 20 minutos , pero son cuestiones de diseño que podríamos entender como un error debido a que no hay indicativos que te digan que esa puerta cerrada del principio ahora está abierta.
Sea como fuere, estos pequeños detalles no me han impedido disfrutar de un juego con interfaces muy cómodas y, ante todo, mucho espíritu. Esto es algo que los viejos jugadores de la saga entenderán mejor.
Aunque Way of the Sword se aleja mucho a nivel narrativo de lo visto en otras entregas, recuerda a ellas. Aquí el concepto de Oni está mucho más ligado al de guardián y hasta conocemos a otro Onimusha a las pocas horas de juego.
La narrativa recuerda mucho a los clásicos. No es compleja, ni trae un guion especialmente rompedor, pero tiene alma . Engancha y te deja con ganas de saber más. Quieres llegar hasta el final de la aventura de Miyamoto tanto por la jugabilidad como por la historia.
Es simple, pero salvaje. Es oscura y sangrienta. Empuña el honor en todo momento y juega con la mítica japonesa . A veces se aprovecha demasiado de las conveniencias de guion para que todo vaya a su ritmo, pero luego se agradece.
No se entretiene de más. Sabe lo que queremos y nos lo d a. Es dinámica. Casi tanto como su jugabilidad. En conclusión, que tenemos otro juegazo entre manos. Capcom lo ha vuelto a hacer.
Sí, los mapas podrían estar mejor diseñados para que la exploración sea más intuitiva en ciertos segmentos, pero en términos generales están bien hechos. Al final da gusto explorar .
La ambientación está muy lograda, el doblaje en español ( sí, viene en español ) le da un toque espectacular, la banda sonora acompaña y la dirección artística es notable .
Los combates, pese a no ofrecer tantas variantes, son entretenidos y están bien medidos. Tienen mucho ritmo. Los bosses son desafiantes y gozan de buenos diseños. Vaya, que Onimusha: Way of the Sword hace muchas cosas bien .
Lo he disfrutado. Es divertido, te deja con ganas de más y tiene muchas virtudes.Las suficientes como para querer que Capcom le siga dando amor a esta saga. Todavía puede dar mucho de sí. Onimusha: Way of the Sword me lo ha demostrado. Es un juegazo .




