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La ciencia desmonta el mito del aceite de oliva virgen extra en ayunas: saludable, pero no mágico

Tomar una cucharada nada más levantarse se ha convertido en un ritual saludable para muchas personas, pero no existen evidencias sólidas de que aporte más beneficios que consumirlo durante las comidas

Javier Fernández Borrell828 palabras

Tomar una cucharada de aceite de oliva virgen extra (AOVE) en ayunas es un hábito que se ha transmitido durante años y que en los últimos tiempos también se ha popularizado a través de entrenadores personales y redes sociales. Se le atribuyen beneficios como favorecer el tránsito intestinal, limpiar el organismo o incluso ayudar a adelgazar. Sin embargo, la evidencia científica obliga a poner estas afirmaciones en contexto.

Efectivamente, el AOVE es una grasa saludable y uno de los alimentos característicos de la dieta mediterránea, pero no hay pruebas sólidas de que consumirlo solo y con el estómago vacío sea mejor que incorporarlo a una tostada, una ensalada, unas verduras o cualquier otra comida.

El AOVE, una grasa saludable

El aceite de oliva virgen extra se obtiene mediante procedimientos mecánicos y, a diferencia de los aceites refinados, conserva una mayor cantidad de compuestos minoritarios como polifenoles y tocoferoles, asociados a actividad antioxidante. Su principal componente graso es el ácido oleico, un ácido graso monoinsaturado que resulta especialmente interesante cuando sustituye a otras fuentes de grasas menos favorables dentro de una alimentación equilibrada. Por este motivo, el aceite de oliva ocupa un lugar destacado en la dieta mediterránea.

Uno de los trabajos más conocidos en este ámbito es el estudio PREDIMED, realizado en España con personas con un riesgo cardiovascular elevado. Sus resultados mostraron una menor incidencia de determinados eventos cardiovasculares entre quienes siguieron una dieta mediterránea suplementada con AOVE o frutos secos frente al grupo que recibió recomendaciones para seguir una dieta baja en grasas. La clave está en que PREDIMED estudió el aceite dentro del contexto de un patrón alimentario mediterráneo, y no como un remedio aislado tomado en ayunas.

¿Es mejor tomarlo con el estómago vacío?

La popularidad de este ritual responde a distintos motivos. Para algunas personas es una costumbre familiar; otras consideran que ayuda a depurar el organismo o a mejorar el tránsito intestinal, mientras que otras simplemente encuentran en él una manera sencilla de incorporar AOVE a su alimentación diaria. Sin embargo, no se ha demostrado que consumir aceite de oliva virgen extra en ayunas tenga efectos especiales o superiores a los que proporciona cuando forma parte de las comidas habituales.

Por tanto, una persona puede beneficiarse de sus propiedades utilizándolo para aliñar una ensalada, acompañar unas verduras, añadirlo a una tostada integral con tomate o incorporarlo a otros platos. No es necesario beberlo directamente para aprovechar sus características nutricionales.

Una cucharada de aceite de oliva también suma calorías

Otro aspecto que conviene tener en cuenta es que, aunque el AOVE sea saludable, sigue siendo una grasa y aporta una cantidad considerable de energía. Una cucharada sopera contiene aproximadamente 119-120 calorías . Esto no convierte al aceite en un alimento poco recomendable, pero sí resulta relevante cuando el objetivo es controlar la ingesta energética o perder peso. Una cucharadita puede encajar perfectamente en una alimentación equilibrada, mientras que añadir varias cucharadas al día sin compensar el resto de la dieta puede incrementar considerablemente el consumo calórico.

El aceite de oliva no adelgaza por sí solo

Precisamente la pérdida de peso es una de las promesas que más se han asociado al consumo de AOVE en ayunas. No hay evidencias de que una cucharada de aceite de oliva virgen extra haga adelgazar por sí misma, queme grasa de manera significativa o acelere de forma espectacular el metabolismo. Su utilidad puede ser indirecta. El aceite aporta sabor y puede facilitar que determinados alimentos saludables resulten más apetecibles, favoreciendo el consumo de verduras, legumbres y otros platos propios de una alimentación equilibrada. Pero esto es muy diferente de atribuirle un efecto adelgazante cuando se toma en ayunas.

¿Puede ayudar con el estreñimiento?

El AOVE también se utiliza tradicionalmente para intentar mejorar el estreñimiento leve. En algunas personas, su consumo puede favorecer el tránsito intestinal, pero no debería sustituir las principales medidas para prevenir o combatir este problema: una alimentación rica en fibra, una adecuada hidratación, actividad física y un consumo suficiente de frutas, verduras, legumbres y cereales integrales. Si el estreñimiento se mantiene en el tiempo o aparece acompañado de síntomas como dolor, sangre en las heces, pérdida de peso, cambios bruscos del ritmo intestinal o necesidad frecuente de laxantes, es recomendable consultar con un profesional sanitario.

Además, aunque el AOVE es seguro para la mayoría de las personas, tomarlo solo puede provocar náuseas, reflujo, pesadez o molestias digestivas en algunas personas. Quienes tienen determinados problemas digestivos o una pauta médica específica respecto al consumo de grasas deberían seguir las indicaciones de su profesional sanitario.

En definitiva, tomar una cucharada de AOVE en ayunas puede formar parte de una alimentación saludable si a una persona le gusta y le sienta bien, pero no es una práctica obligatoria ni existe evidencia de que sea superior a consumir el aceite junto con los alimentos. Para quien no disfrute de beberlo solo, una tostada integral con tomate y aceite de oliva puede ser una alternativa tan sencilla como saludable.

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