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María Fernández, doctora, sobre el 'jet lag' intestinal: "Aunque la rutina haya vuelto a la normalidad, el organismo puede necesitar algo más de tiempo..."

Es especialista de la Clínica Neleva

Laura Fole422 palabras

Es posible que llevemos ya más de un mes volviendo a la rutina y ya nos hayamos casi olvidado del verano y la falta de horarios y obligaciones. Sin embargo, no todo nuestro organismo recupera los ritmos al mismo tiempo. La microbiota es un ecosistema interno, estrechamente ligado a nuestros ritmos y hábitos diarios, por lo que puede necesitar algo más de tiempo para recuperar ese equilibrio. Es por este motivo que, desde la Clínica Neleva, a través de la voz experta de la doctora en medicina interna de este centro; María Fernández, señalan y advierten sobre la vulnerabilidad de este ecosistema. Porque, aunque el verano termine, el reloj intestinal necesita tiempo para reajustarse.

Un 'break' a nuestra microbiota

Cuando consumimos ultraprocesados, azúcares o bebidas alcohólicas; podríamos conseguir que se realice un cambio drástico en la composición de la microbiota , reduciendo las especies protectoras y favoreciendo el crecimiento de cepas menos beneficiosas que aumentan los parámetros infamatorios, tal y como dicen los experto citadoss.

Además, tenemos que comprender que, los microorganismos intestinales, poseen un 'reloj interno' coordinado con los ritmos biológicos del cuerpo y, la alteración de los horarios de descanso o las concentraciones elevadas de cortisol, sumado a una mala alimentación; pueden alterar esta sincronía. Es por este motivo que lo denominan 'jet lag' intestinal , haciendo mención a la necesidad de tener un poco más de tiempo para recuperar los ritmos habituales.

Cómo darnos cuenta de lo que nos pasa

Para saber si nuestra microbiota necesita algo más de tiempo, los expertos citados, mencionan que se suele ver a través de la hinchazón abdominal, los gases recurrentes, las digestiones pesadas, las alteraciones visibles en el ritmo intestinal y una sensación de cansancio o fatiga superior a la habitual. Estos síntomas suelen responder a la pérdida de diversidad bacteruana y a la inflamación de la pared intestinal provocada durante las vacaciones.

Pero, recuperar la diversidad y salud de nuestra microbiota, es posible. Para ello, la especialista destaca la gran capacidad de regeneración que posee el intestino cuando se le aportan los estímulos adecuados. Alimentos como el yogur, el kéfir o la fibra, pueden ser idóneos para mejorar nuestro interior.

En referencia a los plazos de respuesta del organismo, la experta menciona que el equilibrio empieza a reestablecerse en el plazo de un par de semanas. Aunque, también, es importante evaluar cada caso de manera individual y personal para entender cómo se serio es el problema y qué necesidades tiene cada organismo en función de las características únicas de cada persona.

La fibra es uno de los nutrientes esenciales en el cuidado de la microbiota
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