Paula Lope, nutricionista: "Antes de comenzar la suplementación de vitaminas en niños se debe llevar a cabo un análisis sanguíneo..."
El auge de los suplementos es evidente

Los suplementos forman parte de la vida de muchas personas. Casi se convierten en una de las actividades rutinarias de muchas personas al levantarse o al acostarse, sin embargo, pocas veces nos paramos a pensar qué puede haber detrás o si esa rutina es la que nos recomendaría un especialista en alimentación o salud. Para arrojar algo más de luz sobre este tema y sobre la suplementación en niños , la experta y nutricionista Paula Lope, ha hecho referencia a las cuestiones que debemos tener en cuenta antes de iniciar una pauta de suplementación y en qué debemos fijarnos.
La llegada del frío y la suplementación en niños
Cuando bajan las temperaturas, muchas familias, recurren a los suplementos para sus hijos para que afronten con mejor sistema inmunológico la llegada de los virus. Entre ellos, destacan las vitaminas y los preparados a base de plantas pero, la realidad, es que no todos los niños necesitan suplementación.
De hecho, la especialista empieza por recomendar una alimentación variada que cubra sus necesidades nutricionales , mucho antes que dar algún tipo de suplementación a nuestros hijos. En palabras de la especialista, "cualquier suplemento puede ser de utilidad pero antes de administrarlos, debemos consultar con un profesional que evalúe la situación de nuestro hijo."
Los suplementos más extendidos entre los niños son las vitaminas C y D, los ácidos grasos omega-3 y los probióticos. Estos suplementos no son per se nocivos pero, en un niño, conviene explorar otras vías de obtención de estos nutrientes y, sobre todo, comprender el origen de que estos nutrientes estén bajos en los más pequeños de la casa.
La cocina es nuestra aliada
La especialista menciona que, antes de recurrir a los preparados, debemos prestar atención a los ingredientes de nuestra cocina. Menciona que, por ejemplo, la cebolla y el ajo contienen compuestos azufrados que se han estudiado mucho por sus propiedades biológicas.
Además, recomienda utilizarlos en guisos y salsas por sus compuestos bioactivos y su posible actividad antioxidante y antimicrobiana. Por su parte, el jengibra, la canela, la cúrcuma y la pimienta negra pueden utilizarse también para enriquecer las recetas ayudando a mejorar la salud de nuestros niños, ya que algunos de sus componentes pueden ser antioxidantes y antiinflamatorios. Y, ante las patologías respiratorias, la equinácea y el propóleo son productos de recomendada utilidad.
Sin embargo, muchas personas sienten que quizá no son opciones óptimas por su difícil implantación en las dietas de los niños ya que muchos rechazan estos alimentos. Lo ideal es disponer de estrategias para que ellos acepten estos alimentos, sepan lo que son y aprendan a consumirlos de forma natural.



