Los dolores tras la vuelta a los entrenamientos y los mitos sobre ellos: "Las agujetas aparecen después de realizar un ejercicio al que no estamos acostumbrados..."
Así lo han mencionado los especialistas de Reflex

Cuando empieza septiembre, también arrancan otras muchas cosas como, por ejemplo, los entrenamientos. Este regreso puede llenarnos de emoción y motivación, pero también, podemos enfrentarnos a las temidas agujetas y dolores musculares iniciales. En este ámbito, hay muchos mitos que entran en juego y que se consideran como ciertos, pero no suelen ser del todo acertados. Sobre ello, los expertos de Reflex; han hablado y desmontado aquellos mitos que se suelen decir en este periodo del año en el que regresamos a nuestro rendimiento físico.
Las agujetas: protagonistas en septiembre
Si hay un dolor típico y clásico de este momento del año, es el de las agujetas. Sin embargo, el motivo o cómo aparecen es una cuestión que queda un poco fuera de la información real y contrastada.
Los especialistas mencionan que, uno de los principales mitos que orbitan en torno a las agujetas, es el de que "aparecen por la acumulación de ácido láctico". Sin embargo, esto es falso . Las agujetas o el dolor muscular de aparición tardía, aparecen normalmente cuando se ha realizado un ejercicio intenso o hemos hecho movimientos a los que no estamos acostumbrados , sobre todo cuando se aumenta la intensidad. Para mitigarlo, debemos volver a la actividad de forma progresiva y dar tiempo al músculo para adaptarse; según los expertos citados.
Además, aunque muchos crean que estirar después de entrenar, evita las agujetas , esto es completamente falso. Es cierto que, aunque los estiramientos, pueden ayudar a trabajar la movilidad, no hay evidencia que muestre que al realizarlos se prevengan las agujetas o se reduzcan de forma significativa. Los mejores aliados para prevenir las agujetas es realizar movimiento adaptado, recuperación y descanso.
Sobre los dolores musculares
Al margen de las agujetas, también están los dolores musculares. Y, en torno a ellos, orbitan también varios mitos que han sido desmontados por los expertos de la marca citada.
Uno de ellos es que cuanto más duela después de entrenar mejor ha funcionado el entrenamiento. Sin embargo, el dolor no es un indicador de la eficacia de un entrenamiento. Puedes haber acabado bien la sesión y haber rendido de forma correcta sin tener dolores al día siguiente. Lo ideal es tener constancia, la intensidad adecuada y mantener una buena y positiva recuperación, lo que es mucho más importante que centrarnos en el rendimiento de una única sesión.
Otro de los mitos que desmontan ellos, es que si se tiene dolor lo mejor es no moverse. Sin embargo, ante una molestia leve, debes mantener cierta actividad y adaptes el movimiento a las sensaciones que tiene el cuerpo; lo que puede ser mejor que el reposo absoluto. Claro que, si el dolor intenso persiste, empeora o limita el movimiento; se debe consultar con un profesional sanitario.



