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Menopausia: qué suplementos funcionan y cuáles no son necesarios

La alimentación, el ejercicio y la valoración individualizada son claves para decidir si es necesario recurrir al calcio, la vitamina D, el magnesio o las isoflavonas de soja durante esta etapa

Javier Fernández Borrell657 palabras

El 18 de octubre se celebra el Día Mundial de la Menopausia, una fecha que busca visibilizar una etapa de la salud femenina en la que persisten las dudas sobre cómo aliviar los síntomas y prevenir posibles problemas asociados. Entre ellas, destaca el uso de suplementos nutricionales: cuáles pueden resultar útiles, en qué circunstancias conviene tomarlos y cuándo su consumo carece de una justificación clara. Fátima Rachdan, farmacéutica y especialista en suplementación y salud integrativa, ofrece algunas pautas para orientar estas decisiones según las necesidades de cada mujer.

Calcio y vitamina D para cuidar los huesos

La salud ósea es uno de los aspectos que requieren especial atención durante la menopausia. Sin embargo, antes de recurrir a los suplementos, es importante comprobar si la alimentación proporciona suficiente calcio. Alimentos como el yogur, las sardinas con espina y las bebidas vegetales enriquecidas pueden contribuir a cubrir las necesidades diarias.

Los suplementos de calcio pueden ser útiles cuando la dieta no aporta cantidades suficientes, mientras que la vitamina D debe valorarse en función de las circunstancias personales y del riesgo de déficit. No todas las mujeres necesitan la misma pauta, por lo que la decisión debe acompañarse de una evaluación individualizada. Además, mantener una rutina de ejercicio de fuerza adaptado es una medida importante para contribuir al cuidado de los huesos.

Magnesio e isoflavonas: qué se puede esperar

Los problemas de sueño y los sofocos son algunas de las molestias que pueden afectar a la calidad de vida durante esta etapa. No obstante, recurrir directamente a los suplementos no siempre es la mejor respuesta.

En el caso del insomnio, la evidencia disponible sobre la eficacia del magnesio es limitada. Antes de tomarlo, conviene identificar qué está alterando el descanso, ya sean los sudores nocturnos, las preocupaciones, los horarios irregulares o el consumo de estimulantes. Mantener una rutina estable y reducir la cafeína por la tarde puede ayudar a mejorar el sueño. Si las dificultades se mantienen, es recomendable consultar con un profesional sanitario para determinar sus causas y valorar las opciones de tratamiento.

Por su parte, las isoflavonas de soja pueden proporcionar una mejoría modesta de los sofocos en algunas mujeres, aunque los resultados de los estudios son variables. También es importante distinguir entre incorporar soja a la alimentación y consumir extractos concentrados en forma de suplemento. Antes de utilizarlos, conviene revisar los antecedentes médicos y los tratamientos que se estén siguiendo. Cuando los sofocos interfieren con el descanso o las actividades cotidianas, existen opciones terapéuticas que pueden valorarse con un profesional sanitario.

Alimentación y ejercicio, antes que un multivitamínico

La menopausia no implica que todas las mujeres deban empezar a tomar vitaminas o antioxidantes. Según el planteamiento de Fátima Rachdan, los suplementos no sustituyen una alimentación equilibrada ni los hábitos saludables y su uso debe responder a una necesidad concreta.

Incorporar proteínas a las comidas, consumir verduras, frutas y legumbres, y combinar los paseos con ejercicios de fuerza son medidas que contribuyen a cuidar la alimentación y mantener la capacidad física. La vitamina C, los antioxidantes o los multivitamínicos no están justificados únicamente por el hecho de atravesar la menopausia.

Una recomendación adaptada a cada mujer

Antes de incorporar cualquier suplemento, conviene revisar la alimentación, los síntomas, la medicación y los productos que ya se toman. Esta valoración permite detectar posibles déficits, evitar duplicidades y comprobar si existen interacciones con otros tratamientos. En este sentido, Fátima Rachdan destaca la importancia de valorar cada caso de forma individualizada y de establecer para cada suplemento un objetivo concreto, así como el tiempo durante el que se considera necesario tomarlo.

En definitiva, la menopausia no implica que haya que tomar suplementos de forma sistemática. Antes de recurrir a ellos, es preferible priorizar una alimentación equilibrada, la actividad física y unos hábitos de sueño adecuados. Cuando existen síntomas persistentes o dudas sobre las necesidades nutricionales, la valoración de un profesional sanitario puede ayudar a determinar qué medidas conviene adoptar en cada caso.

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