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Alpine enseña la escultura de su nuevo A110 inspirado en el avión Concorde

El mítico deportivo francés prepara su tercera generación y ha hemos podido ver en una escultura cómo serán las formas que pasarán a la producción

Carlos Espinosa418 palabras

Presentar un coche tapado con una sábana azul forma parte de las costumbres más viejas del márketing del motor. Por ello, en Alpine han tratado de darle una vuelta de tuerca a esta tradición para insinuar cómo va a ser su nuevo A110 . En lugar de ocultar el prototipo hasta el día del destape, han decidido mostrar una escultura cubierta por un una especie de velo flotante para presumir de silueta, tirando de referentes tan grandilocuentes como la aviación supersónica para justificar los trazos de su próximo modelo.

El deportivo por excelencia de la firma gala encara tercera generación en sus siete décadas de vida con el objetivo de mantener vivo el glamour de la primera generación. Pero hay un gran cambio, porque la base (de la que no aparece nada en esta escultura) será la plataforma eléctrica APP , una arquitectura inédita desarrollada para modelos de altas prestaciones. Y, a la vista del resultado estético, el cambio de chasis ha obligado a estirar la carrocería, como ya se pudo ver en los prototipos que se dejaron ver rodando por el circuito de Goodwood .

Pero aunque sea nuevo al completo, es evidente que se trata de la reinterpretación de un Alpine A110 . La vista lateral revela un frontal bajísimo , una línea de techo muy reconocible y una cintura que se ensancha conforme llega el eje trasero, haciendo que el habitáculo tenga forma, visto desde arriba, de gota de agua . La tradicional firma luminosa de cuatro puntos (por los focos que estrenaron los A110 1300 en los años 60) y la forma de V en el capó también se adivinan bajo esta ocurrencia de hacer una escultura antes de mostrarnos el modelo definitivo.

Los creativos de la casa citan además la epopeya del mítico avión Concorde y el instante en que rompe la barrera del sonido como fuente de inspiración para esculpir las chapa. El discurso suena pomposo, es cierto, pero busca transmitir la tensión aerodinámica que requiere un deportivo ligero (esa era la filosofía inicial; ya veremos ahora que es eléctrico) obligado a enfrentarse a la báscula con un paquete de baterías a cuestas.

Lo importante desde un punto de vista estético es que no hay alerones ni elementos estéticos fuera de lugar. Todo parece muy 'limpio' de formas, como el Alpine A110 siempre ha sido. Es decir, que se ha tratado de que impere la continuidad sin que la transformación técnica hacia la electrificación le haga perder la personalidad del modelo original.

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