Clark Gable usó este Duesenberg para ligar y ahora el viejo coche podría venderse por 7 millones de euros
Es el Duesenberg con el que Clark Gable enamoró a Carole Lombard y paseó su leyenda por todo Hollywood, y sale este 13 de agosto a subasta en Monterey (California).

El próximo 13 de agosto RM Sotheby's sacará a subasta un coche muy, muy especial. Se trata de un Duesenberg descapotable descapotable de 1935 que espera a ser vendido por entre 5 y 7 millones de euros , aunque vale tanto por lo que cuesta como por la historia que encierra.
El primer propietario que puso las manos en su volante fue el actor Clark Gable . Gable, según se cuenta, era mucho más que un simple comprador de coches caros; era un auténtico entendido que estudiaba cada marca, cada carrocero y cada detalle mecánico antes de decidirse a comprar un coche. Cuando llegó el turno de este Duesenberg, y como una versión de fábrica era algo con lo que no se conformaba, eligió uno de los únicos cuatro descapotables que Rollston llegó a crear sobre el llamado chasis JN, la última serie con dos plazas en el maletero (a este estilo de asiento se les denominaba en España "ahí te pudras") que la marca entregó a sus clientes.
El coche viajó desde los talleres neoyorquinos de Rollston hasta Bohman & Schwartz , el carrocero de Pasadena favorito de medio Hollywood por aquella época. Allí, Gable se plantó junto al diseñador W. Everett Miller y dibujó con sus propias manos buena parte de los cambios que quería, desde el capó alargado al estilo de los Packard Dietrich, hasta unos respiraderos inspirados en los aviones biplano de la época, pasando por un parabrisas más tumbado y una capota rediseñada. Hasta la cobertura de la rueda de repuesto trasera se pintó a juego con el resto del coche, todo pensado para que el Duesenberg pareciera aún más largo y estilizado de lo que ya era.
La entrega del coche terminado dejó una de esas anécdotas que solo pasan en Hollywood: Gable llevó a la actriz Carole Lombard hasta Pasadena para recoger su flamante Duesenberg, acompañados de sándwiches y champán para todo el equipo de Bohman & Schwartz, pero el coche todavía estaba en el taller y le faltaban unas horas para ser terminado. Así que Christian Bohman , para compensar este fallo, resolvió el entuerto invitando a la pareja al baile de graduación de su hijo Chris, que se celebraba esa misma noche en el hotel Beverly Wilshire.
Fue el propio muchacho el que se encargó de entregar el coche al actor , y Gable estuvo tan encantado con el resultado que se pasó por el baile , se sentó a la mesa de los Bohman a tomar postre, sacó a bailar a la acompañante de Chris y, según cuentan las crónicas (que tal vez exageren), terminó bailando con todas las chicas de la sala.
A partir de ahí, el Duesenberg se convirtió en una extensión de la propia imagen de Gable. Los fotógrafos lo retrataron en incontables ocasiones, algunas de las cuales figuran hoy entre las fotografías más icónicas jamás tomadas de un Duesenberg, y el coche hasta tuvo su propio cameo en la película de 1938 Merrily We Live (en España se tituló Un Mendigo Original), donde apareció repintado temporalmente de un tono más oscuro con una pintura soluble en agua (para devolverlo con facilidad a su condición original).
Pero el papel más importante de este coche fue el de testigo privilegiado del romance entre Gable y Lombard . Juntos recorrieron con él la costa de California, con escapadas hasta Vancouver para visitar Lansdowne Park, su hipódromo favorito, hasta que la pareja terminó casándose en 1939 y se instaló como uno de los matrimonios más felices (eso cuentan) de Hollywood.
Pero la historia de amor se truncó de golpe en 1942 , cuando Lombard falleció en un accidente de avión en Nevada mientras promocionaba bonos de guerra para el ejército. El golpe fue tan duro para Gable que no quiso volver a ver aquel Duesenberg , tan cargado de recuerdos. Así que el actor encargó a su abogado y amigo de confianza David Jordan que lo vendiera fuera de California .
Durante las siguientes décadas, el Duesenberg vivió una vida errante casi tan novelesca como la de su primer dueño. Pasó por Nuevo México, Indiana e Illinois, cambió de manos entre vendedores y coleccionistas y en un momento dado perteneció a un famoso luchador de lucha libre llamado Robert Hans Hermann (no confundir con el magnífico piloto Hans Herrmann).
En 1951 se vendió por 4.500 dólares , unos 3.870 euros al cambio actual, una cifra que en su momento supuso un récord absoluto para un Duesenberg usado. El comprador, un hombre llamado Paul Colianni , descubrió con disgusto que el coche resultaba demasiado grande para su propio garaje, así que terminó almacenado en casa del vendedor durante un tiempo.
La familia Mann rescató el coche en 2005 y encargó una restauración minuciosa en Stone Barn, Nueva Jersey, para devolverlo a su aspecto original de 1935. Sam Mann se volcó en la investigación histórica hasta límites casi obsesivos; cuando el restaurador Joe Kaufmann le pidió un retal original de la tapicería de 1935, este aprovechó para preguntarle si prefería la muestra del lado de ella o del lado de él, en referencia a los asientos de Lombard y Gable .
El resultado de aquella restauración debutó en el Concurso de Elegancia de Pebble Beach de 2007 , donde se llevó el trofeo Gwenn Graham al descapotable más elegante, y siguió sumando galardones con sendos premios en Meadowbrook y Amelia Island en 2008 .
Ahora, ese pedazo de Hollywood sobre ruedas encara su última gran cita formando parte de los 22 lotes de la colección Mann que RM Sotheby's subastará el 13 de agosto en Monterey junto a otras dos joyas de la misma familia, un Chrysler Imperial Speedster único construido para el propio Walter Chrysler y un Delage D8-120 francés . Sam Mann suele contar que conducirlo resulta sorprendentemente ágil para un coche tan grande, y que al volante la mente termina volando irremediablemente hacia sus dos primeros y legendarios ocupantes. Con semejante currículum sentimental, cuesta imaginar que la puja se quede corta frente a esos 7 millones de euros que baraja la casa de subastas.



