La historia del discreto Mercedes de Jenson Button que era más caro y corría más que un Ferrari
El piloto británico tuvo durante 15 años un exclusivo pero discreto Mercedes que alcanzaba 320 km/h costaba y que en 2004 le costó 236.000 euros

J enson Button se compró en diciembre de 2004 un Mercedes CLK que mantuvo hasta 2019 . Solo que no se trataba de un CLK de los que por entonces uno podía comprar en cualquier concesionario Mercedes, sino de un CLK DTM AMG , un coche muy especial que solo se vendió a clientes muy especiales.
Para entender de dónde salió este coche hay que remontarse a los éxitos de Mercedes en el DTM , el campeonato alemán de turismos. La marca dominó la categoría en 2002 y 2003 , y Bernd Schneider se proclamó campeón de pilotos en esta última temporada al volante del CLK de competición. El equipo ganó nueve de las diez carreras disputadas, y este resultado llevó a AMG a proponer una versión de calle que celebrase aquellos triunfos y trasladase parte de la tecnología de los circuitos a la carretera.
El coche campeón como referencia
La dirección de Mercedes dio luz verde al proyecto y los ingenieros de Affalterbach (el pueblo alemán donde se montan a mano los AMG) se pusieron manos a la obra. Los pilotos oficiales de AMG acumularon más de 30.000 km de pruebas en carreteras y circuitos para poner a punto el nuevo modelo, que tomó como referencia el coche con el que Schneider había conquistado el campeonato.
El resultado fue un coupé que incluso superaba en potencia a su hermano de carreras. Bajo el capó escondía un V8 de 5.439 centímetros cúbicos, que entregaba 582 CV y 800 Nm de par máximo. La transmisión automática AMG Speedshift de cinco velocidades enviaba la fuerza al eje trasero y permitía cambiar de marcha mediante levas situadas detrás del volante.
De 0 a 100 en 3,9 segundos
Las prestaciones estaban a la altura de los mejores superdeportivos del momento. El CLK DTM AMG aceleraba de 0 a 100 km/h en 3,9 segundos y alcanzaba los 320 km/h ... ¡y eso que tenía limitador electrónico! Para poner toda esa potencia bajo control, incorporaba una suspensión casi de competición, con amortiguadores regulables en altura y elementos más rígidos que los que pudiera llevar cualquier otro CLK de calle (a excepción de los GT1 de resistencia), un diferencial autoblocante mecánico, discos de material compuesto y un programa de estabilidad ESP adaptado a tanto potencial.
La carrocería recibió muchos elementos de fibra de carbono, además de pasos de rueda ensanchados para cubrir unas llantas de 19 pulgadas delante y 20 detrás, un frontal con grandes tomas de aire y un alerón trasero de generosas dimensiones. En el interior desaparecían las plazas traseras para dejar espacio a un entramado de barras antivuelco de carbono , y las dos butacas eran de tipo bacquet, tapizadas en cuero y Alcantara. Como colofón, una placa en la consola central recordaba la exclusividad del modelo con la inscripción ' CLK DTM One out of 100 '.
Costaba más que un Ferrari
Mercedes puso a su CLK DTM AMG un precio de 236.060 euros cuando llegó al mercado en 2004. Si hoy nos parece un precio desorbitado, imagínate entonces, cuando un Ferrari 360 Modena , con su motor V8 atmosférico de 400 CV y sus 295 km/h , partía de unos 128.200 euros . Incluso el Ferrari 575M Maranello , un V12 de 515 CV, salía en España por unos 224.956 euros en 2004.
Entre los afortunados propietarios del CLK DTM estaban Kimi Räikkönen, Takuma Sato y Jenson Button , dueño del coche que ves en estas imágenes. El británico, como hemos comentado, lo retuvo hasta 2019 , cuando se lo vendió a un coleccionista japonés. Pero este segundo propietario ha decidido 'renovar' su garaje e Iconic Auctioneers lo va a sacar a subasta este 14 de noviembre .
El coche, por cierto, no tiene más que 18.114 km y se espera que su próximo propietario pague entre 480.000 y 600.000 euros . Todo, por su escasez, su filosofía casi de competición y por haber pertenecido a un campeón del mundo de Fórmula 1 .



