La historia del falso Ferrari Daytona de Corrupción en Miami y lo que hizo Enzo Ferrari al enterarse
En 1984, el personaje de Sonny Crockett deslumbró al mundo al volante de un Ferrari Daytona GTS que jamás había pisado Maranello. Aquello supuso una denuncia y dio pie a una solución acordada.

El 16 de septiembre de 1984 se emitió por primera vez en Estados Unidos la serie que aquí en España conocimos como Corrupción en Miami , y con ella llegó uno de los objetos de deseo más recordados de los años ochenta: el Ferrari Daytona GTS negro que conducía Sonny Crockett . Muchos quedaron pegados al televisor atrapados por una cultura de americanas sin camisa, sintetizadores de Jan Hammer, palmeras y un deportivo italiano rugiendo por las calles de Miami. Era un pack perfecto que enganchó a toda una generación. Solo había un pequeño detalle que casi nadie conocía al principio: aquel Ferrari jamás había estado en Italia .
La historia arranca por pura tacañería de Ferrari Norteamérica . Cuando los productores de la serie llamaron pidiendo un par de Daytona auténticos para el rodaje, la respuesta fue un portazo, algo que la marca del cavallino ya había hecho antes con Magnum , serie que terminó 'conformándose' con un 308 GTS . Comprar Daytonas reales tampoco resultaba sencillo, ya que en los años ochenta los Daytona GTS eran escasos y ya costaban un dineral. Ante ese callejón sin salida, la producción recurrió a Al Mardekian , un importador de coches exóticos que les vendió dos réplicas por 49.000 dólares cada una.
Bajo su carrocería de fibra de vidrio con forma de 365 GTS/4 , estas dos réplicas escondían en realidad el chasis y el motor de un Chevrolet Corvette C3 . El artífice de la transformación había sido Tom McBurnie , un especialista en carrocerías que tomó moldes de Daytonas reales para calcar hasta el último detalle. El primer coche partía de un Corvette de 1976 , mientras que el segundo usaba uno de 1981 , ambos con motores V8 de 350 CV y cajas automáticas de tres velocidades . Como ni siquiera el sonido cuadraba con el V12 original, el equipo de montaje tuvo que doblar en estudio el rugido de un Ferrari auténtico en las escenas de conducción.
En total, el taller de McBurnie y Mardekian llegó a construir cuatro de estas réplicas , aunque la producción solo compró y utilizó dos , apodadas Car One y Car Four. Como curiosidad para los más cinéfilos, la productora consiguió un Ferrari 365 GTS Daytona auténtico para el episodio piloto, que se ve aparcado y durante apenas diez segundos mientras Crockett espera dentro leyendo el periódico. Pero este coche no volvió a salir.
El problema, ya con la serie en emisión, llegó cuando aquella farsa se empezó a conocer entre los seguidores de la serie. Durante las dos primeras temporadas, el Daytona de Crockett había aparecido en portadas, pósters y en la imaginación de medio planeta, y esa fama terminó llegando hasta los oídos del mismísimo Enzo Ferrari , que se llevó un disgusto monumental al descubrir que un coche falso estaba paseando su emblema por todo el mundo .
La respuesta de Enzo Ferrari fue demandar a McBurnie y a otras cuatro personas, exigiendo que dejaran de fabricar y vender réplicas de sus modelos. Y, para evitar un lío legal de proporciones épicas, la productora decidió negociar antes de que la cosa fuera a mayores. La solución fue que Ferrari ofreció dos Testarossa de 1986 completamente nuevos a cambio de que aquel impostor de fibra de vidrio desapareciera de la pantalla para siempre. Michael Mann , productor de la serie y confeso admirador de la marca italiana, aceptó encantado.
El final del falso Daytona llegó por todo lo alto en el estreno de la tercera temporada , el episodio When Irish Eyes Are Crying, emitido en Estados Unidos el 26 de septiembre de 1986 (en España, ya en diciembre de 1987). Durante una operación encubierta de tráfico de armas, un misil Stinger disparado a mano volaba el coche en mil pedazos ante las cámaras. La escena resultó tan espectacular que la cadena decidió reorganizar el orden de emisión sobre la marcha y adelantó ese capítulo para abrir la temporada , en lugar del episodio inicialmente previsto.
Los Testarossa que llegaron como sustitutos también tuvieron su propia historia, ya que Ferrari los envió en color negro y el equipo terminó pintándolos de blanco para que resaltaran mejor en las escenas nocturnas rodadas en Miami. Pero esa es ya otra historia.



