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Este McLaren F1 sale a subasta y puede romper todos los récords alcanzando los 30 millones de euros

Se trata del único McLaren F1 GTR con decoración pop art de fábrica, un coche que perteneció a un miembro del grupo Pink Floyd y puede convertirse en el McLaren más caro de todos los tiempos.

Carlos Espinosa1317 palabras

Cada vez que un McLaren F1 aparece en el cartel de una subasta, las cuentas corrientes de unos cuantos multimillonarios empiezan a temblar. Y eso es exactamente lo que va a pasar, más que nunca, el próximo sábado 15 de agosto , cuando la casa RM Sotheby's saque a golpe de martillo este McLaren F1 GTR en su cita anual de Monterey (California).

Se trata del chasis 10R , bautizado como The Pop Art F1 , el único McLaren F1 GTR que salió de fábrica con esa librea escarlata y amarilla de estética pop noventera que lo convierte en el F1 más reconocible de todos los que existen. Construido en diciembre de 1995 , fue el primero de los nueve ejemplares fabricados bajo especificación 1996 , la variante más rápida y codiciada de todo el linaje GTR, y uno de los dos únicos prototipos de cola corta que McLaren se guardó para sí misma, junto al chasis 01R , el mismo que había ganado las 24 Horas de Le Mans en 1995.

Para entender por qué este coche concreto levanta tanta expectación conviene rebobinar hasta ese mismo 1995 . El McLaren F1 de calle ya era considerado una obra maestra de la ingeniería, pero fue su hermano de competición, el F1 GTR , el que lo catapultó al olimpo de los coches de colección al ganar Le Mans en su primera participación, algo que ni siquiera estaba en los planes iniciales de la marca. Gordon Murray , el ingeniero que 'parió' el proyecto, llegó a decir que ganar esa carrera a la primera le costó más esfuerzo que encadenar dos títulos seguidos de Fórmula 1. Para lograrlo, el equipo tuvo que aligerar la carrocería, añadir un alerón trasero enorme y montar frenos de disco cerámico , todo ello sobre la base mecánica de un coche pensado, en teoría, solo para la carretera.

McLaren se quedó con 10R por un motivo muy concreto: necesitaba un banco de pruebas rodante para su nueva generación de coches de competición. El chasis pasó el invierno de 1995 rodando en Magny-Cours a las órdenes de pilotos de la casa, entre ellos J.J. Lehto , ganador de Le Mans el año anterior, y sirvió también como reclamo publicitario en varias citas del campeonato BPR Global GT . Meses después, en abril de 1996 , el coche llegó al Circuito de la Sarthe para participar en la preclasificación de Le Mans , pilotado por David Brabham, antes de que fuera su hermano gemelo, el chasis 11R , el que finalmente disputara la carrera.

Cumplida su misión sobre el asfalto, McLaren decidió convertirlo para uso en carretera y matricularlo como K40 MCL en 1999. Ese mismo año, el coche encontró dueño... ¡y menudo dueño!: Nick Mason , batería de Pink Floyd y coleccionista empedernido de coches, se hizo con él para sumarlo a una colección que ya incluía un Ferrari 250 GTO , un Maserati 250F , un Bugatti Type 35 y un Porsche 962 , entre otras joyas. Mason condujo y disfrutó el McLaren durante 25 años , hasta que en la primavera de 2024 lo vendió de forma privada a un coleccionista que prefiere mantenerse en el anonimato y que es quien ahora lo pone a la venta.

La conexión entre el coche y su dueño tiene, en realidad, mucho de lógica cultural. Gran Bretaña fue la cuna del pop art , y si hay una obra que resume esa fusión entre arte y música es la portada de The Dark Side of the Moon , el disco de Pink Floyd diseñado por el estudio Hipgnosis en 1973 , que pasó 996 semanas en la lista Billboard 200 y vendió más de 45 millones de copias , convirtiéndose en el cuarto álbum más vendido de la historia. Que el McLaren más pop de todos acabase en manos de un miembro fundador de Pink Floyd tiene todo el sentido del mundo.

El mantenimiento del coche ha estado siempre en las mejores manos posibles. Paul Lanzante , el mismo preparador que llevó al 01R a ganar Le Mans en 1995, se encargó de la puesta a punto de 10R desde el principio, y años después su hijo Dean tomó el relevo al frente de Lanzante Limited , la empresa que McLaren eligió como referencia mundial para convertir sus coches de competición en vehículos de calle, desde el propio F1 GTR hasta el P1 GTR o el Senna LM25. Mason, según cuentan quienes conocen el coche, gestionaba su mantenimiento con política de ' talonario abierto' , devolviendo el McLaren al taller de Lanzante después de cada uso importante para que nada quedase al azar.

La vida pública del coche también ha tenido lo suyo. En 2007 se dejó ver en el Rétromobile de París, y dos años después el periodista de Autocar, Steve Sutcliffe, lo puso a prueba en un test que se hizo célebre entre los aficionados a la marca. Poco después, otro periodista perdió el control del McLaren y acabó en medio de un campo de trigo, un accidente que obligó a una restauración integral a manos de Dean Lanzante ya en 2009. El coche se recuperó del susto y siguió paseando su librea por eventos como el 73 Members' Meeting de Goodwood en 2012, un rally de 750 kilómetros por la Toscana en 2014 junto a otros cinco ejemplares del F1 GTR, y una nueva cita en Goodwood en 2017 con final menos feliz (el propio Mason salió de pista y golpeó un muro de neumáticos durante una exhibición) lo que le costó al McLaren una segunda restauración completa. Su última aparición pública, ya recuperado del todo, fue en el Festival de Velocidad de Goodwood de 2022 .

Y aquí es donde vuelven a entrar esas cuentas bancarias que tiemblan. RM Sotheby's ha puesto a este McLaren una horquilla de valor superior a 30 millones de euros , sin techo declarado, la fórmula habitual que utilizan las casas de subastas cuando a un coche le faltan comparables reales en el mercado. Para hacerse una idea de lo que eso significa, el récord actual para un McLaren F1 en subasta pública lo marca un chasis de 1994 vendido por RM Sotheby's en Abu Dabi a finales de 2025, por algo más de 21,9 millones de euros , cifra que además ostenta el récord de coche británico más caro jamás subastado. Si el 10R se acerca siquiera a su estimación, pulverizaría ambos récords de un plumazo, por una diferencia de más de 8 millones de euros .

De los tres años de vida del F1 GTR, el 95, el 96 y el mítico Long-Tail del 97 , es precisamente la especificación de 1996 la que muchos expertos consideran el punto justo del modelo. La irrupción de rivales purasangre como el Porsche 911 GT1 obligó a McLaren a exprimir el GTR hasta hacerlo más ligero, más rápido y más afilado que el coche que había ganado Le Mans un año antes. Respecto al ejemplar de 1995, el GTR de 1996 ganó carrocería ampliada en morro y cola, un difusor delantero más agresivo para generar más carga aerodinámica, y una caja de cambios con carcasa de magnesio que recortó 38 kilos de peso. El resultado fue, sin discusión, la variante más rápida de todo el linaje GTR, incluso por delante del Long-Tail que llegaría un año después.

De los nueve ejemplares construidos bajo esa especificación, 10R es el único que conserva su librea de fábrica, el primero de la serie y, junto a 01R, uno de los dos únicos prototipos de cola corta que salieron de la propia McLaren en vez de ir a parar directamente a un equipo privado. La subasta se celebra el sábado 15 de agosto en Monterey, bajo el lote número 328, y seguro que ya hay un buen puñado de millonarios con el firme propósito de llevarse el coche a su garaje.

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