Mercedes GLB 200 4MATIC: un SUV con estilo que sirve para casi todo
Te contamos los puntos fuertes del Mercedes GLB 200 4MATIC, que cuenta con propulsor de gasolina, motor eléctrico de apoyo y tracción a las cuatro ruedas por 57.588 euros.

Mientras todo el mundo habla del nuevo Mercedes GLB eléctrico , nosotros hemos conocer la versión GLB 200 4MATIC , con motor de gasolina, apoyo eléctrico y tracción a las cuatro ruedas, que sin duda se venderá mucho más en España . Nada de titulares sobre autonomía ni carga rápida, aquí hablamos de un SUV 'de toda la vida', aunque bien puesto al día.
El nuevo GLB llega sobre la plataforma modular MMA , la misma que ya estrenó el CLA , y crece unos seis centímetros respecto al modelo anterior hasta rozar los 4,73 metros de longitud. La marca ha decidido meter bajo el mismo nombre tanto las versiones eléctricas, que sustituyen al antiguo EQB , como esta variante de gasolina (electrificada parcialmente), lo que a partir de ahora obliga a fijarse bien en el apellido antes de comparar precios y prestaciones. En el papel, el GLB compite con rivales tan variados como el Audi Q5 , el BMW iX3 o el Lexus NX , un cóctel de combustión, híbridos y eléctricos que deja claro hasta qué punto se diversifica en este segmento.
Por fuera, el frontal es de los que atraen las miradas ociosas de quienes descansan en la terraza de una cafetería, con esa parrilla enorme y muy vertical que ya conocemos del CLA. Eso sí, nuestra unidad venía con la calandra iluminada con el patrón Mercedes-Benz cromado, que forma parte del equipamiento de serie y que de noche le da un atractivo extra. El color blanco de nuestro coche, por cierto, cuesta 383 euros adicionales , así que si quieres estrenarlo con esa tonalidad conviene tenerlo en cuenta.
Dentro, el salpicadero sigue la línea del resto de la gama Mercedes actual, con pantallas por todas partes (en realidad son tres y abarcan casi todo el ancho del salpicadero) y pocos botones físicos. El de los modos de conducción es uno de ellos, pero para manejar todas las funciones de la climatización debemos recurrir a la pantalla central.
La tapicería de nuestra unidad es de símil de cuero combinado con tela y se siente correcta al tacto sin llegar a resultar lujosa. El techo panorámico también viene de serie en esta versión, pero conviene saber que carece de cortinilla. Promete filtrar los rayos UVA, y hasta ahí cumple, pero el calor sí se cuela en estos días de sol aplastante y al final acabas teniendo que subir un punto la intensidad del climatizador.
El GLB puede pedirse con cinco o siete plazas , y la tercera fila es opcional por 1.522 euros , un extra que nuestra unidad de pruebas sí llevaba montado. Con esos dos asientos traseros plegados el maletero se queda en 480 litros , una cifra que sube hasta los 540 si solo lo queremos con cinco plazas. Pero ahí no se cierra la lista de opciones interesantes para una familia, porque los airbags laterales para la segunda fila, por ejemplo, cuestan 176 euros adicionales.
Bajo el capó, el 200 4MATIC monta un cuatro cilindros de 1,5 litros y 163 CV , apoyado por un motor eléctrico de 30 CV integrado en la propia caja de cambios de doble embrague, un 8G-eDCT de ocho relaciones . La combinación reparte la fuerza entre los dos ejes, factura un par de 250 Nm y firma un 0 a 100 km/h en 8,5 segundos , con 204 km/h de velocidad máxima. Sobre el papel suena a coche de 'familia responsable' más que a SUV 'picantón', y en carretera se comporta exactamente así, aunque con empuje suficiente para adelantar sin sobresaltos.
En el tráfico de ciudad, la caja de doble embrague se comporta con la suavidad habitual en las Mercedes actuales. Y el motor eléctrico ayuda perfeccionando con un empujoncito silencioso la inmediatez del cambio, lo que se deja notar en las salidas desde parado, donde este GLB responde con más ganas energía de la que cabría esperar de un cuatro cilindros de 1,5 litros con semejante tamaño.
En materia de suspensión, nuestra unidad de pruebas monta el reglaje de serie , sin el añadido de los amortiguadores regulables, que en la configuración de Mercedes cuestan 855 euros más. El resultado es un comportamiento muy, muy cómodo y bien filtrado sobre el asfalto, con esa sensación de peso controlado típica de los SUV de la marca, aunque en carreteras con más curvas se agradecería algo más de firmeza en los apoyos. La dirección es precisa, cómoda para maniobrar en ciudad gracias también a un diámetro de giro de 11,9 metros , más que razonable para un coche de casi 4,75 metros .
En carretera abierta, el GLB se mueve más cómodo cuanto más recta y lisa está el asfalto, con un aislamiento acústico que cumple muy bien a velocidad de autovía y un habitáculo donde apenas se cuela ruido de rodadura o de viento incluso pasados los 120 km/h. Es en las curvas enlazadas donde se nota el peso del conjunto, con algo de balanceo en los cambios de dirección rápidos y una respuesta que invita a llevarlo con calma más que a buscarle las cosquillas, algo lógico en un SUV familiar de casi dos toneladas . Eso sí, la tracción integra l se agradece a la salida de las curvas y en los adelantamientos con el asfalto mojado, donde reparte la potencia sin dramas ni sorpresas.
Para situaciones complicadas
Entre el equipamiento de serie se cuela también el Modo Terrain , un ajuste pensado para superficies deslizantes o pistas de tierra que reparte la tracción de forma distinta entre los ejes y suaviza la respuesta del acelerador. Sigue siendo, ante todo, un coche de asfalto, pero se agradece tener ese comodín a mano para un camino de montaña embarrado o una carretera nevada camino de la estación de esquí, sin necesidad de bajarse a poner cadenas a las primeras de cambio.
Los sistemas de ayuda a la conducción están bien calibrados, sin intervenciones bruscas como las que algunos coches hacen para reincorporarte en el carril o detenerte ante algún obstáculo cuando maniobras marcha atrás. El asistente de mantenimiento de carril corrige con mano suave y el control de velocidad se adapta al tráfico real sin frenazos innecesarios, dos detalles que se agradecen sobre todo en los trayectos largos de autovía para los que este coche parece haber sido diseñado.
Con un precio de partida de 57.588 euros sin contar extras, el GLB 200 4MATIC se planta en un terreno interesante dentro del segmento, ofreciendo tracción integral, siete plazas opcionales y un equipamiento de serie generoso a cambio de renunciar a la sensación de vanguardismo de sus hermanos eléctricos. Como familiar de fondo, cumple de sobra, aunque conviene tener la calculadora a mano a la hora de sumar extras como la tercera fila, los airbags traseros o los amortiguadores regulables, que rápidamente pueden acercar la factura final a la de una versión superior.



