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Opel Zafira GS 2.0 TD 180 CV: un monovolumen de estilo 'VIP' para tragar kilómetros

El Zafira nació a finales de los noventa como un monovolumen derivado del Astra, pero hoy es una furgoneta de gran formato que resulta muy práctica para familias numerosas.

Carlos Espinosa1122 palabras

Echemos la vista atrás por un segundo: transcurría el año 1999 cuando Opel nos sorprendió a todos sacándose de la manga el Zafira original. Por aquel entonces, el coche era una variante monovolumen sobre la base del popular Opel Astra . Aquello supuso una verdadera revolución para las familias gracias a su célebre sistema de asientos Flex7 , que permitía esconder la tercera fila bajo el piso sin tener que dejarte los riñones sacando banquetas al garaje. Fue el salvador de las familias numerosas y un auténtico superventas .

Pero los tiempos cambian, la fiebre SUV arrasó con los monovolúmenes tradicionales y en Rüsselsheim (Alemania) decidieron reconvertir a este modelo. Hoy en día, la denominación Zafira ilustra el portón de una furgoneta con todas las de la ley, y lo de furgoneta no tiene nada de peyorativo ¿Un paso atrás? Para nada. Si de lo que se trata es de mover pasajeros con un espacio superlativo y confort de primera, este formato tipo combi es, sencillamente, imbatible.

Para esta prueba nos hemos puesto a los mandos de la versión con el motor turbodiésel 2.0 TD de 180 CV, asociado al acabado más deportivo de la gama, el GS. De fábrica, nuestra unidad viene configurada para alojar a ocho ocupantes en disposición 2+3+3 (opción, por 1.80 euros), pero como queríamos poner a prueba su vertiente más aventurera y viajera, le pedimos a Opel que nos desmontara la tercera fila de asientos. Así que lo hemos empleado como un salón rodante con cinco plazas y un maletero colosal .

De hecho, el maletero deja de medirse en litros para medirse en metros cúbicos de tranquilidad (o, casi, felicidad). La capacidad de carga es tan descomunal que ni siquiera tienes que perder un solo segundo pensando en cómo colocar las maletas, el carrito del niño, las bicis o el equipo de acampada. Te limitas a abrir el portón, tirar los bultos dentro y cerrar. Cabe absolutamente todo, sin necesidad de jugar al Tetris ni hacer encaje de bolillos.

La habitabilidad en la segunda fila de asientos es digna de una sala VIP de aeropuerto. Sobra espacio para las piernas, para los hombros y, por supuesto, para la cabeza (tendrías que medir más de dos metros y llevar un sombrero de copa para rozar el techo). La sensación de amplitud es fabulosa y la visibilidad hacia el exterior es sensacional.

Hablando del interior, la comodidad general de la marcha es buena. Sin embargo, y puestos a pedir, se agradecería bastante un apoyabrazos en el lado izquierdo de la butaca del conductor. Sí, puedes apoyar el codo izquierdo en la propia puerta, pero de esta forma no tienes los codos a la misma altura y puede que tu espalda espalda y hombros no descansen de forma asimétrica . Lo cual ni es grave ni se nota con pocos kilómetros, pero con una buena tirada como la que invita a hacer este Zafira no estaría de más.

Por lo demás, el habitáculo enseña las cartas típicas del segmento. Salvo por los tapizados y detalles del acabado GS, todos los plásticos que te vas a encontrar son rígidos al tacto . No vas a encontrar mullidos de lujo, pero a cambio todo parece prometer una larga durabilidad y una limpieza facilísima tras los trotes de la vida cotidiana con los pequeños de la familia. En cuanto al apartado tecnológico, la pantalla del sistema multimedia cumple con creces, porque sus gráficos, menús y velocidad de respuesta son los mismos que los de los SUV del Grupo Stellantis.

Caprichos de turismo en cuerpo de furgoneta

Aunque por fuera su silueta no engaña a nadie —es una furgoneta de tomo y lomo—, la dotación de equipamiento del acabado GS añade un toque de sofisticación que te hace la vida a bordo infinitamente más agradable.

Un punto fuerte en el día a día son sus puertas laterales correderas con apertura y cierre eléctrico. No tanto por la comodidad al abrir y cerrar, sino porque no tienes que estar pidiéndole a los niños que repitan el gesto pero esta vez más fuerte para que la puerta quede bien cerrada. Además, equipa un vistoso doble techo solar panorámico (opcional por 756 euros). Sin motores para tapar el sol ni falta que les hace: las cortinillas del techo se desplazan de forma manual , que es lo más sencillo, barato, rápido y duradero.

Echando un vistazo al nivel de equipamiento GS, nos encontramos con añadidos atractivos, como los asientos delanteros de cuero con regulación eléctrica y función de masaje (un regalo para la espalda), faros Full LED, Head-Up Display para no retirar la vista de la carretera y climatizador bizona automático con salidas de aire independientes para las plazas traseras.

Un motor diésel muy ahorrador

A la hora de ponernos en marcha, el motor diésel de 180 CV demuestra que le sienta como un guante a este chasis. Empuja con fuerza desde abajo y mueve el conjunto con una soltura incluso cargados hasta arriba. Lo acompaña en la tarea de mover el coche una transmisión automática de ocho velocidades que realiza los cambios con bastante suficiente suavidad. Por supuesto, no esperes encontrar levas tras el volante ni falta que hacen en un vehículo de esta filosofía, concebido para rodar de forma relajada y confortable.

En el apartado de consumo , la ficha homologada marca cifras acordes a su volumen aerodinámico, pero la grata sorpresa viene cuando practicamos una conducción tranquila. Si te mantienes dentro de los márgenes legales de velocidad, combinando autovía y carreteras secundarias, el ordenador de a bordo es capaz de sorprenderte constatando solo 5,1 l/100 km ... Y no ha sido en el transcurso de una carretera favorable, sino a lo largo de una semana y después de hacer más de 800 km .

Lo que sí exige un breve periodo de adaptación es el pedal del freno . Tiene un tacto demasiado esponjoso en el primer tramo pero, sobre todo, resulta extremadamente sensible . Basta con que apoyes ligeramente el pie sobre el pedal para que el sistema empiece a retener con una contundencia mayor de la esperada. Así que es posible que al principio des algún que otro frenazo algo brusco, pero le cogerás el punto en cuanto le hagas cincuenta kilómetros.

Llega la hora de pasar por caja. Si buscas estrenar un Opel Zafira GS de 180 CV tienes que pagar 47.338 euros , que son más si quieres añadir pintura metalizada (529 euros).

Por ese dinero te llevas un vehículo polivalente al máximo, capaz de sustituir con nota a cualquier gran monovolumen del pasado y con capacidad para llevarte a la familia (y casi la casa a cuestas) con un nivel de comodidad al que después te costará renunciar.

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