Todo el campo es del Atlético
Una jugada que empieza en Oblak y acaba en Giuliano sirve como perfecto resumen del gran partido del equipo rojiblanco, que antes ya se manejaba con ventaja tras otro gol de Grimaldo

Pasó la pelota por Oblak, para gloria de este Atlético que procura siempre y consigue casi siempre sacar la pelota limpia. Después de que la tocara el de las manoplas discurrió aún por los dominios de Pubill y Llorente, pero fue Barrios el que aclaró toda la acción con una maniobra espléndida cerca de la banda para habilitar la autopista que Baena apuró hasta encontrar a Giuliano . A su pierna izquierda, concretamente, dándose la paradoja de que, con el césped poniendo también de su parte, la definición fue prácticamente lo peor de una grandísima jugada. Tanto dio, porque definición fue al fin y al cabo.
Era el segundo visitante y coronaba un tramo espléndido, posterior al refrigerio, en el que ya se había invalidado una diana a Hancko por posición antirreglamentaria, en el que Kang-in había topado con el larguero y en el que el propio Guliano había flirteado con la portería de Ryan. Todo desde un dominio colectivo que devolvió las certezas rojiblancas después de dos partidos de dudas. Si la desventaja mínima anterior alimentaba la sospecha de que el Levante se viniera arriba en esa segunda parte, ya se encargó el Atlético de dinamitar cualquier puente hacia tal posibilidad . Golpe de autoridad para ponerse pero que muy arriba.
La puesta en escena granota había resultado notable mucho antes, diez minutos de determinación en los que el Atlético estuvo a verlas venir y en los que Oblak salvó los muebles visitantes volando para evitar la que había tenido a Requena en el origen y en la resolución. Aquello fue espejismo, en todo caso, porque, esta vez sí, el equipo de Simeone atendió al origen de sus males y se fue haciendo fuerte a partir de la pelota , para diseñar un segundo tramo de partido interesante y que además resultó mucho más largo que el anterior, de hecho llegó prácticamente hasta el descanso.
Ese cambio de tendencia vino a coincidir con el primer susto que se llevó la tropa granota, Hjulmand pinchando y poniendo en la jaula un servicio de Baena... aunque también en fuera de juego, éste delatado después por la tecnología. Precisamente el danés estaba en la base de la mejoría rojiblanca, pendiente siempre de hacerse con la pelota para que luego la movieran los de la misma camiseta . Kang-in y Llorente probaron suerte desde fuera del área, disparo desviado en el caso del primero, mano espléndida de Ryan para el segundo, para demostrar definitivamente que el Atlético se había hecho con el timón.
Sorprendía que el Levante esperara atrás, permitiendo conducciones, sobre todo después de aquel arranque intenso, el caso es que, llegados a ese punto, fue a equivocarse uno de los futbolistas más fiables de la temporada local. Porque el servicio de Baena no hubiera llegado a Grimaldo en condiciones normales, pero Olasagasti pifió al despejar permitiendo el mano a mano de un lateral que gozó de tiempo para levantar la cabeza y preparar ese cañón que tiene por zurda . A 116 kilómetros por hora la vio pasar Ryan. Desequilibrado el marcador por fin, el Atlético mantuvo la compostura hasta que De Burgos abrió el paréntesis del entreacto.
Luego pasó lo que pasó, que aquello fue monólogo hasta que se movieron los banquillos, de hecho no parece casualidad que Etta Eyong lamentara la gran ocasión del Levante justo después de que Simeone hiciera las primeras sustituciones. Tampoco se trata de que Sorloth y Jonathan David tuvieran incidencia directa en la acción, pero parecía evidente que, tal y como estaba manejándose el Atlético, cualquier cambio sería a peor. Luis Castro, de perdidos al río, respondió además con uno cuádruple . Aun aparecerían otros protagonistas, entre ellos Marc Santos con sus insultantes 15 años, pero aquello ya no daba para más. Así que otra portería a cero para Oblak. Para el del segundo gol de un magnífico Atlético, sí.






