Real Madrid y Roma se conocieron en Caracas
Su primer enfrentamiento fue en la quinta edición de la Pequeña Copa del Mundo de Clubes

La rivalidad entre Real Madrid y Roma no nació en Europa. Hay que viajar hasta Caracas y al verano de 1956 para encontrar el primer rastro de un duelo que esta noche vive su capítulo número once en la Copa de Europa, una saga que se abrió un día ya inscrito en la historia universal: el 11-S, el 11 de septiembre de 2001.
Romanos y madrileños cruzaron armas por primera vez en el Olímpico de Caracas. Era la quinta edición de lo que se conoció como la Pequeña Copa del Mundo , cuyo primer ganador fue el Real Madrid en 1952. Para los venezolanos, sin embargo, el torneo tenía otro nombre: Copa Presidente de la República, en honor al dictador Marcos Pérez Jiménez.
El equipo blanco regresaba a aquella competición después de que el fútbol español hubiera estado representado por Espanyol, Barcelona y Valencia en las tres ediciones anteriores.
El formato era una liguilla a doble vuelta. La edición de 1956 reunió a cuatro equipos: Real Madrid, Vasco da Gama, Oporto y Roma. Organizada por la empresa Van Heusen, la quiniela llegó a Venezuela acompañada de su lema publicitario: “Con el cuello Century, una camisa Van Heusen jamás se arruga”.
Los patrocinadores fueron Ron Santa Teresa, Cigarrillos Sport y Sangría Chamberí. El empresario Damián Gaubeka, presidente del comité organizador, contrató para el torneo a dos árbitros argentinos: Lires López y Cuezzo.
La Saeta era el gran reclamo. La gran estrella mundial. El Madrid, que el 13 de junio había ganado su primera Copa de Europa , el rival a batir.
El Madrid puso rumbo a Caracas a las 8.30 horas del jueves 28 de junio. Dos días antes, Alfredo Di Stéfano acababa el curso de preparadores de la Federación Castellana como el número uno de esa promoción. “Quién sabe si en el futuro me servirá de algo”, comentaba a la vez que señalaba al equipo que veía como gran rival del Madrid en Caracas : “El Oporto. Los portugueses practican un fútbol más fuerte, más parecido al nuestro”.
El torneo arrancó el día 30, con un empate a uno entre Oporto y Roma. Al día siguiente, el Madrid confirmó su condición de favorito al vapulear al Vasco da Gama: 5-2, con dos goles de Di Stéfano. Con la colonia española entregada, el segundo partido, ante la Roma, no debía ser más que otro paso de los blancos al título.
Sin embargo, el primer Real Madrid-Roma obligó al Madrid a sudar más de lo esperado. Con Di Stéfano alejado del área rival para echar una mano más cerca de la propia y los italianos llenos de entusiasmo. La victoria acabó del lado español, pero la sensación general fue que hasta el empate se habría quedado corto para el juego desplegado por la Roma.
Una semana después, el 12 de julio y en el partido de vuelta, la Roma volvió a ser mejor. Y esta vez ganó: 2-1. A los dos goles de Paolo Pestrin, ambos antes de los veinte minutos, sólo respondió el Madrid con uno de penalti de Molowny.
Esa fue la única derrota de los blancos en su segunda aparición en la Pequeña Copa del Mundo. Al partido ante la Roma llegaban con tres victorias en tres partidos. Tras la derrota, derrotaron al Oporto (2-1) y empataron a dos con el Vasco da Gama. El título fue para el equipo blanco.
El Madrid fue recibido a lo grande. “Este trofeo que tengo entre mis manos demuestra que no ha sido una aventura el viaje a Caracas”, dijo Villalonga en la fiesta en el frontón Fiesta Alegre, en la calle Marqués de Urquijo. El Madrid exhibía su imagen mundial, el poderío universal que tanto entusiasmaba a Bernabéu.
La Roma volvió a casa última del campeonato, pero con una victoria que no olvida.







