Resurrección en Woking: McLaren saca el laboratorio en Austria para asaltar el podio
La escudería papaya ya ha recortado medio segundo con Mercedes desde el comienzo de la temporada

Hace exactamente doce meses, el paddock de la Fórmula 1 se teñía de papaya. McLaren era el enemigo público número uno, el equipo a batir. Tras los primeros siete Grandes Premios de la temporada 2025, la escudería de Woking lideraba con mano de hierro el Campeonato de Constructores: sumaba 279 puntos y acumulaba cinco victorias en su casillero. Un año después, la realidad dicta una sentencia radicalmente distinta. McLaren marcha en una discreta tercera posición, con solo 141 puntos y el casillero de victorias completamente a cero.
El espejismo del sábado en Miami, donde lograron un ilusionante doblete en la carrera sprint, hizo creer a muchos que el campeón del mundo había regresado. En ese mismo escenario, pero en 2024, comenzó la histórica racha que los catapultó hacia el título. Este año, repitiendo la fórmula, introdujeron un paquete masivo de mejoras en el MCL40 en Florida. Todo estaba listo para el resurgimiento, pero las citas de Canadá, Mónaco y España destaparon las vergüenzas de un proyecto que sufre las consecuencias de haber tocado el cielo.
La 'deuda de oxígeno' por batir a Verstappen en 2025
Para entender la situación actual, hay que mirar al retrovisor. El extenuante y brutal pulso que McLaren mantuvo con Max Verstappen la temporada pasada para amarrar los dos títulos mundiales drenó por completo los recursos de Woking . En la Fórmula 1, el tiempo y el presupuesto son limitados, y la apuesta total por el coche de 2025 ha dejado una 'deuda de oxígeno' inevitable en el ambicioso cambio reglamentario de 2026.
El MCL40 pagó los platos rotos naciendo tarde. El monoplaza llegó a los test de pretemporada en Barcelona prácticamente al límite del plazo previsto, confirmando que la fábrica iba a contrarreloj. En un año cero como este, un retraso inicial es una losa pesadísima. Aunque McLaren ha trabajado a destajo para reducir la brecha con Mercedes pasando de perder ocho décimas en Melbourne a solo tres en Barcelona , la evolución natural de sus rivales les obliga a dar un salto doble si quieren volver a saborear el champán.
Los dolores de cabeza de ser un equipo cliente
Por si el retraso en el diseño fuera poco, la pista se encargó de golpear la fiabilidad de McLaren. En los primeros compases del año, el equipo sufrió de manera desproporcionada la fragilidad del motor Mercedes, un problema que parecía cebarse casi en exclusiva con ellos. El desastre fue tal que, en las dos primeras citas del calendario, solo Lando Norris logró ver la bandera a cuadros (en Australia), una sangría de kilómetros vitales que tocó fondo con la dramática avería de ambos monoplazas antes de empezar el GP de China.
A este calvario se sumó la pesadilla electrónica de la pretemporada. La integración entre la nueva unidad de control estándar de la FIA y los motores de última generación provocó dolores de cabeza a toda la parrilla . Sin embargo, en esta batalla, los equipos oficiales como Mercedes, Ferrari o Red Bull jugaban con cartas marcadas. Al fabricar su propio motor, resolvieron el conflicto en tiempo récord, dejando a los equipos clientes como McLaren en una clara desventaja competitiva y con menos rodaje para entender su propio coche.





