Sainz quiere realidades, no promesas
Capitán en pista de Williams, aprieta para que no haya más fallos en el desarrollo del coche

Salía Carlos Sainz de una eterna reunión con sus ingenieros a las ocho de la tarde. Ya no había nadie en el paddock , convertido en la visión más real posible de un circo, con operarios desmontando los motorhomes para llevarse a los leones, la jirafa y los elefantes a otra ciudad. Allí volverán a sonreír los ' niños ' delante de un móvil. La felicidad no tan inocente de la búsqueda desesperada de seguidores, junto a los aficionados de siempre, deseo
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