Verónica Alcalá-Herrera, psicóloga de la UNAM: “Es fundamental integrar la tecnología al aula de manera responsable; en lugar de temerle”
El uso de los celulares puede ser de gran utilidad si se la da el uso correcto

La tecnología se ha convertido en una de las herramientas más utilizadas en el día a día para diferentes empleos, hogares y escuelas, siendo este último lugar uno de los más controversiales, pues las generaciones han tenido que ir aprendiendo conforme pasa el tiempo, pero esto ha generado un amplio debate sobre el uso de los teléfonos celulares en los niños o adolescentes. Y es que en muchas ocasiones, el uso de estos aparatos no necesariamente es el ideal para niños de corta edad que podrían ser utilizados para fines de entretenimiento y el debate recae sobre si pueden afectar el rendimiento escolar más que ser una herramienta valiosa por lo que Verónica Alcalá-Herrera, psicóloga de la UNAM , ha dejado una clara reflexión: “Es fundamental integrar la tecnología al aula de manera responsable; en lugar de temerle”.
¿Cómo afecta el uso del celular en las escuelas a los estudiantes?
El uso de teléfonos celulares en el entorno escolar también puede influir en aspectos que van más allá de las calificaciones. La presencia constante de notificaciones, redes sociales, videojuegos o mensajes puede interrumpir la atención y dificultar que los estudiantes mantengan la concentración durante las actividades académicas. Al mismo tiempo, cuando su utilización está orientada a fines educativos y existe una supervisión adecuada, el celular puede facilitar la búsqueda de información, el acceso a plataformas digitales y la realización de actividades colaborativas. Por ello, sus efectos no dependen únicamente de tener o no un teléfono en el aula, sino de la manera, frecuencia y finalidad con la que se utiliza. Entre los principales aspectos que pueden verse afectados se encuentran:
La concentración y atención, debido a las interrupciones y distracciones
El rendimiento académico, especialmente cuando el dispositivo se utiliza de manera excesiva o ajena a las actividades escolares
La interacción social, ya que un uso constante puede reducir la comunicación presencial entre compañeros
La autorregulación, particularmente en estudiantes que tienen dificultades para controlar el tiempo que dedican al dispositivo
El acceso a recursos educativos, pues el celular también puede funcionar como una herramienta para consultar información y utilizar aplicaciones de aprendizaje
La convivencia escolar, debido a posibles conflictos relacionados con mensajes, redes sociales o ciberacoso
La comunicación entre estudiantes y familias, aspecto que puede resultar relevante ante situaciones de emergencia o preocupaciones relacionadas con la seguridad
¿Cómo enseñar a los niños a usar el celular de forma responsable en la escuela?
La Dra. Verónica Alcalá-Herrera , de la Facultad de Psicología de la UNAM , considera que el debate sobre los celulares en las escuelas debe centrarse en enseñar a los estudiantes a utilizarlos de manera responsable, en lugar de recurrir únicamente a la prohibición. La especialista destaca que estos dispositivos pueden convertirse en herramientas educativas cuando existe una adecuada orientación por parte de maestros y familias:
Es fundamental integrar la tecnología al aula de manera responsable. En lugar de temerle, debemos buscar formas de equilibrar su acceso y fomentar un aprendizaje productivo y significativo. Lo ideal es que padres y maestros capaciten a los menores en el uso adecuado de la tecnología, enseñándoles sus beneficios y riesgos, además de promover un uso consciente de los dispositivos. La prohibición, en muchos casos, solo aumenta la tentación y rara vez resulta efectiva
Desde esta perspectiva, el reto no consiste únicamente en permitir o restringir el celular, sino en enseñar a los menores cuándo, cómo y para qué utilizarlo, estableciendo límites que permitan aprovechar sus beneficios sin afectar el aprendizaje.






