En 1699, un monje budista pintó 12 hojas de pájaros y flores: él álbum pasó por varios coleccionistas famosos y en 2026 un afortunado se llevó 75 millones de rupias por él
Multiplicó por cinco su valor en la última subasta

En el año 1699, un antiguo príncipe chino seguidor del budismo, pintó 12 láminas con tinta, donde plasmó escenas de flores y pájaros, además de otros animales. Varios siglos después, sus dibujos desataron una enorme batalla entre coleccionistas, hasta llegar a 2026, donde en una última subasta se han vendido por 75 millones de rupias, unos 708.000 euros.
El creador de esto fue Bada Shanren, nombre artístico de Zhu Da. Nacido dentro del linaje de la dinastía Ming, su vida cambió radicalmente cuando las fuerzas Manchú tomaron el control del imperio en 1644. Buscando refugio ingresó en un monasterio, que dio como resultado las láminas mencionadas.
Así es ‘Flores y Pájaros’, la pintura de Bada Shanren
La pieza, titulada ‘ Flores y Pájaros’, reúne doce composiciones donde se pueden ver orquídeas, bambúes y ramas con diferentes pájaros sobre ellas. A lo largo de los siglos, el cuaderno se transformó en un objeto de culto. Pasó por las manos de la dinastía Qing, figuró en la colección del pintor Zhang Daqian y fue expuesto en múltiples galerías universitarias estadounidenses.
La última vez que se pudo ver fue en la exposición Christie’s Hong Kong, donde se realizó esta subasta, multiplicando por cinco su precio inicial.
Así se describe en la propia web de Christie’s Hong Kong: “A principios de la primavera de 1699, Bada Shanren pintó el Álbum de Flores y Pájaros. A los setenta y tres años había alcanzado la cúspide de su madurez artística. Tras pasar por las colecciones de Pan Zhengwei, Zhang Daqian y, posteriormente, Wang Fangyu y Sum Wai, y ser expuesto en Japón, Taiwán y Estados Unidos, el álbum se erige como uno de los mejores ejemplos conservados de las últimas pinturas de flores y pájaros de Bada Shanren”.
“Creado durante su último ‘Período del Jardín del Loto’, el álbum representa flores, pájaros, peces y rocas con una sencillez notable. El dominio del espacio vacío por parte de Bada permite que cada motivo domine su propio reino poético. Particularmente llamativas son sus aves con ojos alzados, cuyas miradas de reojo parecen expresar un consciente desapego del mundo mundano. Con tan solo unas pocas pinceladas, logra una extraordinaria fuerza expresiva”, sentencia el escrito.




