María Cristina Buendía, notaria, sobre dejar una mascota en herencia: “Hay que añadir a una tercera persona para controlar si realmente se cumple con lo estipulado en el testamento”
La experta aconseja nombrar a alguien imparcial, como el veterinario de confianza, que vigile que el dinero destinado al animal se use para su cuidado

¿Puede una mascota heredar ? La respuesta corta es no. En España, los animales no tienen personalidad jurídica y, por tanto, no pueden ser herederos. Lo que sí puede hacer quien quiera asegurar el futuro de su perro o su gato es dejar una cantidad de dinero a una persona con la condición de que la destine a cuidarlo.
Así lo ha explicado la notaria María Cristina Buendía en el programa 'Matí Directe' , de À Punt . Según la experta, lo importante en estos casos es poder comprobar , una vez fallecido el testador, que el beneficiario cumple realmente la condición que se le impuso para recibir ese dinero.
Ahí está, precisamente, el principal problema . Buendía plantea dos caminos: confiar plenamente en que esa persona usará el dinero para la finalidad que marca el testamento o, lo que resulta más aconsejable, designar a otra persona que vigile que así sea.
Mascotas y herencias: la importancia de una figura imparcial
Esa tercera persona debe ser “absolutamente imparcial”, subraya la notaria. Es decir, no puede ser quien recibiría el dinero si el primer beneficiario incumple, sino alguien cuyo único papel sea valorar si la obligación impuesta por el testador se está cumpliendo.
En muchos casos, explica , se recurre al veterinario de confianza , aquel al que se lleva habitualmente a la mascota.
Prever qué pasa si no se cumple
Buendía insiste en que, cuando se asigna un destino concreto a una cantidad de dinero , hay que dejar previstas varias cuestiones : qué ocurre si el beneficiario no cumple, quién recibe entonces ese dinero y quién se encarga de apreciar si la obligación se ha cumplido.
Desde 2022, con la reforma que reconoce a los animales como seres sintientes, el Código Civil regula qué pasa con las mascotas cuando su dueño fallece sin haber dicho nada en el testamento. Entonces, se entregan a los herederos o legatarios que las reclamen. Si ninguno quiere hacerse cargo, la administración puede cederlas a un tercero para su cuidado. Dejarlo todo atado evita que el animal quede a merced de esa incertidumbre.






