Enfriar las patatas después de cocerlas puede mejorar su efecto sobre la salud intestinal
El proceso aumenta la cantidad de almidón resistente, un tipo de fibra que llega al colon y sirve de alimento para las bacterias beneficiosas

Un acto tan sencillo como dejar enfriar las patatas después de cocinarlas puede modificar la forma en la que el organismo procesa parte de sus carbohidratos. El motivo está en el llamado almidón resistente, un tipo de carbohidrato que no se digiere completamente en el intestino delgado y que puede actuar de forma similar a la fibra dietética.
Cuando las patatas se cuecen, su almidón se gelatiniza y resulta más accesible para las enzimas digestivas . Sin embargo, al enfriarse se produce un proceso conocido como retrogradación, mediante el cual parte de ese almidón sufre un proceso de transformación y se vuelve más resistente a la digestión.
Esto significa que una cantidad mayor puede alcanzar el intestino grueso, donde es utilizada por las bacterias de la microbiota intestinal. Durante este proceso se generan compuestos como los ácidos grasos de cadena corta, que están relacionados con diferentes funciones beneficiosas para la salud intestinal .
La transformación no significa que las patatas recién cocidas sean perjudiciales . El interés se encuentra en que su consumo una vez se han enfriado puede aumentar la proporción de almidón resistente respecto a las patatas consumidas inmediatamente después de la cocción.
Además, este efecto no se limita necesariamente a las patatas . El mismo fenómeno puede producirse en otros alimentos ricos en almidón, como el arroz o la pasta, cuando se cocinan y posteriormente se enfrían.
Enfriar las patatas no las convierte en un alimento milagroso
La publicación difundida en redes sociales se apoya en investigaciones sobre los posibles efectos del almidón resistente y su relación con la microbiota. Entre ellas figura un trabajo de Lockyer y Nugent, publicado en 2017, que revisó los efectos del almidón resistente sobre la salud.
No obstante, enfriar unas patatas no convierte automáticamente este alimento en una medicina para el intestino . Sus posibles beneficios deben entenderse dentro de una alimentación equilibrada y no como un tratamiento para enfermedades digestivas.
Así, un plato de patatas cocidas que se deja enfriar antes de consumir puede ser una forma sencilla de incorporar más almidón resistente a la dieta , aunque sus efectos dependen también de la cantidad consumida y del conjunto de la alimentación. Eso sí, sus efectos son muy diferentes a una recién cocida.




