En 1404, alguien empezó a escribir un libro que nadie ha logrado leer; ahora, un error de encuadernación podría ser la clave para descifrarlo
El manuscrito Voynich continúa desconcertando a los investigadores

H ay libros que esconden historias y otros que parecen resistirse a contar la suya . El manuscrito Voynich pertenece a este segundo grupo. Este documento medieval, datado en el siglo XV, lleva más de seis siglos despertando la curiosidad de investigadores de todo el mundo, sin que nadie haya conseguido descifrar de manera concluyente el significado de su escritura.
Sus páginas contienen miles de caracteres desconocidos, ilustraciones de plantas difíciles de identificar, diagramas astronómicos y escenas de figuras humanas en extraños baños. El conjunto ha dado lugar a numerosas teorías sobre su origen y finalidad , aunque ninguna ha logrado resolver definitivamente el misterio. Ahora, una nueva investigación propone revisar un detalle que podría resultar fundamental: el orden de las páginas.
Un libro que quizá no se ha leído en el orden correcto
La hipótesis, planteada por investigadores que han estudiado la estructura física del documento , sostiene que el manuscrito podría haber sido encuadernado de forma incorrecta. Lisa Fagin Davis , especialista en manuscritos medievales, y Colin Layfield han analizado la disposición de las páginas y las relaciones entre sus textos e ilustraciones. Sus resultados apuntan a que algunos folios podrían estar fuera de su posición original.
Esta posibilidad ayudaría a explicar por qué determinadas imágenes parecen interrumpirse entre páginas y por qué algunas secciones presentan inconsistencias . Si el orden actual no corresponde al original, los análisis que parten de esa secuencia podrían necesitar una revisión.
El documento se conserva en la Biblioteca Beinecke de Libros Raros y Manuscritos de la Universidad de Yale, en Estados Unidos . Su pergamino fue datado entre 1404 y 1438 , pero su escritura sigue sin interpretarse. A lo largo de más de un siglo, lingüistas, criptógrafos y especialistas en tecnología han propuesto distintas explicaciones sin alcanzar una solución aceptada.
La nueva hipótesis no descifra el manuscrito ni demuestra que su encuadernación sea la causa del misterio. Sin embargo, abre otra vía de investigación para comprender un documento que continúa resistiéndose a los expertos.







