En 2011, el tsunami de Japón arrastró una moto Harley-Davidson hasta Canadá, cruzando 5.000 km por el Pacífico: el dueño se niega a recuperarla ni a que le compren otra
Su decisión fue donarla en honor a las víctimas

Una de las historias más emotivas y simbólicas derivadas del tsunami de Japón de 2011 es la de Ikuo Yokoyama , el dueño de la motocicleta que fue arrastrada hasta Canadá, cruzando 5.000 km por el Océano Pacífico. El dueño decidió donar su Harley-Davidson al Museo de Harley-Davidson en Milwaukee como un memorial en honor a las víctimas de la tragedia natural.
Yoloyama rechazó la oferta de la compañía de regresársela restaurada o regalarle una nueva debido al profundo respeto hacia su comunidad y las pérdidas sufridas por lo sucedido. Cuando el tsunami golpeó la costa japonesa, el hombre perdió su hogar y a tres miembros de su familia. La motocicleta, que estaba guardada en un contenedor con revestimiento de espuma aislante porque planeaba mudarse, fue arrastrada kilómetros y kilómetros mar adentro.
Ikuo Yokoyama consideraba inapropiado aceptar un regalo lujoso cuando muchos compatriotas lo habían perdido todo
Al localizarlo gracias a la matrícula nipona que aún conservaba la moto, la marca de motocicletas le ofreció costear el traslado de vuelta y hacerle una restauración completa sin costo alguno. Sin embargo, Yokoyama declinó el ofrecimiento basándose en dos motivos principales .
En primer lugar, consideraba inapropiado aceptar un regalo lujoso o gastar recursos en recuperar un bien material cuando él y miles de sus compatriotas lo habían perdido todo , incluyendo vidas humanas. Y en segundo, por preservación del recuerdo , pues pidió explícitamente que la motocicleta se mantuviera exactamente en el estado de oxidación y desgaste en el que fue encontrada en Canadá.
Actualmente, la motocicleta permanece en una exhibición especial dentro del Museo de Harley-Davidson en Milwaukee, Wisconsin . Se conserva con la arena canadiense, el óxido severo provocado por la sal del Pacífico y su placa japonesa original, sirviendo como un conmovedor monumento a la fuerza de la naturaleza y a las víctimas de la catástrofe.







