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En 2017, una niña de 14 años de Estados Unidos cavó un hoyo en su jardín: nueve años después, se ha transformado en un estanque con anfibios, insectos y aves

Un proyecto escolar de 160 dólares se ha convertido en un pequeño refugio de vida silvestre en Virginia

Neus Pachon356 palabras

Un hoyo en el jardín, una lona y algo de paciencia. A veces basta con eso para que la naturaleza encuentre su sitio. Así ha ocurrido en una casa de Virginia ( Estados Unidos ), donde un deber escolar ha dado lugar a un pequeño ecosistema.

En otoño de 2017 , Maggie Johnson , una estudiante de 14 años del valle de Shenandoah , cogió una pala para una clase de agricultura del instituto y cavó un hoyo circular de unos 3,6 metros de diámetro junto a su casa. Nueve años después , aquel agujero se ha convertido en un estanque lleno de vida. Su padre, el fotógrafo de conservación Steven David Johnson , ha relatado la historia en la revista National Wildlife , y medios como Science et Vie e Infobae se han hecho eco de ella.

Los animales llegaron solos

Antes de empezar, Maggie estudió la forma, la profundidad, el revestimiento y los bordes que necesitaba el estanque. Tras cavar, cubrió el hueco con una lona impermeable y lo llenó de agua.

La respuesta de la naturaleza fue rápida. "Solo unas semanas después de llenarlo, los primeros sapos americanos lo encontraron", recuerda Maggie en National Wildlife. Ningún animal fue introducido a mano. Sus padres, Anna Maria y Steven, se sumaron entonces al proyecto y rodearon la orilla con tierra, rocas y plantas autóctonas, además de nenúfares blancos que sirven de refugio a anfibios y macroinvertebrados.

Hoy Maggie tiene 23 años y sigue cuidando el estanque , que funciona sin filtros ni mantenimiento complejo. En las noches de verano se oyen las ranas arbóreas grises y las ranas verdes. También lo visitan colibríes de garganta rubí, mariposas, libélulas y arañas pescadoras.

La National Wildlife Federation ha certificado el jardín como hábitat de vida silvestre. Según Infobae, la familia invirtió 160 dólares en 2017 en la lona, herramientas y las primeras plantas, y desde entonces añade unos 100 dólares anuales en vegetación. En 2025 gastaron 600 dólares en una valla para impedir el paso de gatos domésticos y proteger a las ranas. "Para mí, esta es una historia de esperanza", escribe su padre, según recoge Ecoticias.

Estanque que creo Maggie Johnson en 2017 Steven David Johnson
Tiramillas2017niña14años

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