En la pandemia de 2020, una mujer holandesa abrió una carpeta de recuerdos familiares: descubrió 35 grabados de Rembrandt que su abuelo compró por pocos florines
Charlotte Meyer contó con la ayuda de expertos del Museo Stedelijk de Zutphen

Durante los meses de confinamiento y los posteriores, muchas personas optaron por buscar nuevas fórmulas de entretenimiento, cambios de trabajo, relaciones o hábitos. En el caso de Charlotte Meyer , residente holandesa, se dedicó a abrir carpetas con recuerdos familiares y acabó encontrando, sin saberlo, 35 grabados de Rembrandt , uno de los artistas más importantes de la historia.
Al parecer, el abuelo de Meyer recopiló todas esas obras en las primeras décadas del siglo XX a precios bastante modestos. Esos grabados, tras su muerte, quedaron olvidados en una carpeta. Cuando la mujer los encontró, pasó bastante tiempo antes de llevarlos para que los expertos los examinaran, creyendo que eran posibles falsificaciones o simples reproducciones modernas .
Llega la primera exposición pública con los 35 grabados de Rembrandt
Sin embargo, acabó contactando con expertos del Museo Stedelijk de Zutphen , quienes examinaron las obras. La sorpresa fue mayúscula cuando se dieron cuenta de que eran reales y pertenecían a Rembrandt . Con el beneplácito de Meyer, el museo pudo hacer una exposición para que el mundo conociera esos 35 grabados inéditos del artista.
La propia Meyer, en marzo de 2026, hizo una visita guiada a un grupo de curiosos a los que mostró y explicó las particularidades de la colección. A través de esos grabados, los expertos consideran que Rembrandt quiso experimentar con matices como la luz, la expresión humana y otros detalles , siendo todavía analizados y estudiados por la comunidad de expertos desde hace años.
Asimismo, la mujer tuvo otra idea tras la exposición del museo: aumentar su colección. Durante el tiempo posterior se dedicó a recopilar otros grabados del artista y acabó adquiriendo más y más, sobrepasando el número de grabados de Rembrandt a más de 70 . Estas obras, al parecer, no habían sido vistas por el público en más de tres generaciones.







