Pilar y Miguel, la pareja que ha dado dos veces la vuelta al mundo pese a sus problemas de visión: "Tienes que llevar dos maletas"
María Pilar Suárez es ciega y su marido, Miguel Rodríguez, tiene una visión muy reducida

Viajar alrededor del mundo es uno de esos sueños que muchas personas reservan para cuando llega la jubilación. María Pilar Suárez y Miguel Rodríguez decidieron que ese momento había llegado y se lanzaron a cumplirlo, aunque su situación visual pudiera parecer un obstáculo. Ella es ciega y él tiene una visión muy reducida, pero eso no les ha impedido recorrer decenas de países y completar dos vueltas al mundo a bordo de un crucero, según contaron a La Voz de Galicia.
El matrimonio, residente en el barrio coruñés de Os Castros y casado desde hace más de 30 años, llevaba tiempo pensando en realizar este viaje. Después de una vida de trabajo, ambos dejaron la ONCE hace 14 años y comenzaron a hacer realidad su sueño. En 2025 se embarcaron por primera vez en una travesía de cuatro meses. La experiencia les gustó tanto que decidieron repetirla al año siguiente.
En enero de 2026 subieron en Barcelona a un crucero de MSC con el que recorrieron cinco continentes. Después de 132 días de navegación, regresaron con una colección de recuerdos de los 45 países y 50 puertos que visitaron.
"Era mi ilusión. Cuando viajas en avión no conoces todo . En el barco llevas el hotel contigo", explicaba Miguel en una entrevista concedida al citado medio. La pareja reconoce que al principio sintió cierto respeto ante la idea de pasar tanto tiempo en un barco con miles de personas, pero pronto se acostumbraron a sus instalaciones y aprendieron a orientarse.
Dos maletas para recorrer las cuatro estaciones
Uno de los detalles que más recuerdan de la experiencia es la necesidad de prepararse para los cambios de clima . Durante el recorrido pasaron por países con temperaturas y estaciones muy diferentes, desde el invierno de Barcelona hasta el verano de Brasil y Argentina.
"Tienes que prepararte para eso y llevar dos maletas: la de invierno y la de verano ", explicaba Pilar. La travesía les permitió conocer lugares tan diferentes como Colombia, Costa Rica, México, Estados Unidos, Nueva Zelanda, Australia, Japón, Vietnam, Sudáfrica o Namibia.
La forma de descubrir esos destinos también ha sido particular. Para Pilar, que no puede ver, las explicaciones de los guías, los sonidos y los olores se convierten en una parte fundamental del viaje. Recuerda, por ejemplo, cómo uno de ellos le acercó una flor para que pudiera olerla durante una excursión. Sin embargo, el repelente de mosquitos que llevaba el resto del grupo terminó imponiéndose al aroma.
Miguel, por su parte, explica que al principio le impresionó encontrarse en un barco con unas 3.000 personas , pero que en apenas un día ya conocía sus instalaciones. "Pilar no ve y yo veo lo justo. Y te daba respeto el subirte a un barco, estar tanto tiempo fuera", recordaba.
Tokio, uno de sus destinos favoritos
Entre los lugares que han visitado, Japón ocupa un lugar especial. A ambos les sorprendió especialmente Tokio, una ciudad que Miguel recuerda por su organización y por la convivencia de millones de personas en sus calles. Nueva Zelanda y Australia también figuran entre sus destinos favoritos.
La experiencia a bordo les ha permitido, además, establecer vínculos con otros viajeros. Después de cuatro meses compartiendo comidas, excursiones y jornadas de navegación, muchos pasajeros terminan convirtiéndose casi en una familia. "Siempre digo que es la mejor residencia de ancianos, porque nunca vas a estar solo", bromeaba Miguel.







