Rellenaron 1.100 neumáticos viejos con tierra y levantaron una casa de 240 m²: así es el hogar sostenible de esta pareja
Sarah Rowe y Gus Anning construyeron una vivienda de cuatro habitaciones y tres baños en Nueva Zelanda

C onstruir una casa familiar reutilizando más de mil neumáticos usados puede parecer una idea descabellada, pero una pareja de Nueva Zelanda ha demostrado que es posible convertir residuos en un hogar. Sarah Rowe y Gus Anning levantaron una vivienda de 240 metros cuadrados en Hikuai, en la península de Coromandel, con una estructura que incorpora alrededor de 1.100 neumáticos rellenos de tierra. El resultado es una casa amplia, con cuatro dormitorios, tres cuartos de baño y espacios abiertos, concebida para reducir el impacto ambiental de la construcción.
El proyecto nació después de que ambos investigaran distintas alternativas para construir de una manera más sostenibl e. La preparación llevó varios años, mientras que reunir los neumáticos necesarios requirió seis meses. Una vez recopilados los materiales y organizado el trabajo, la pareja consiguió terminar la vivienda en nueve meses, con la ayuda de varias decenas de voluntarios que participaron en el proceso.
Neumáticos, tierra y materiales recuperados para construir una casa bioclimática
El método empleado consiste en colocar los neumáticos unos sobre otros y rellenarlos con tierra extraída del propio terreno. Después, las paredes se recubren con una capa de acabado que oculta los materiales reutilizados y proporciona una superficie uniforme. La pareja también aprovechó ladrillos de tierra procedentes de otra obra para levantar divisiones interiores. Incluso los fragmentos rotos tuvieron una segunda vida, al triturarse y mezclarse con otros materiales.
La vivienda sigue los principios de las conocidas como Earthships, construcciones que buscan aprovechar los recursos naturales y reducir la dependencia de los suministros convencionales. Una gran fachada acristalada permite captar la radiación solar, mientras que las ventanas y los conductos de ventilación contribuyen a regular la temperatura interior durante las distintas estaciones del año.
La sostenibilidad también está presente en la gestión del agua . La casa dispone de un sistema para recoger agua de lluvia y cuenta con una terraza cubierta de casi 60 metros cuadrados. Para cocinar, sus propietarios utilizan bombonas de gas. Todo ello forma parte de una estrategia para reducir el consumo de recursos y aprovechar al máximo las características del entorno.
La iniciativa demuestra cómo los materiales que normalmente acabarían en un vertedero pueden incorporarse a proyectos arquitectónicos alternativos. Sin embargo, este tipo de construcción requiere una planificación cuidadosa y conocimientos técnicos para garantizar la seguridad, el aislamiento y la durabilidad de la vivienda. En el caso de Sarah y Gus, la combinación de neumáticos, tierra y otros elementos recuperados ha permitido dar forma a una casa familiar que apuesta por la reutilización y el diseño bioclimático.







